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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cuando no se nos permita soñar...








Hotel Habana
(fotografìa Nes Le Mat)







Cuando no se nos permita soñar...
estaremos en la no posibilidad de seguir
siendo quienes somos...
ni de seguir construyendo puentes de algodón
con nubes de cristales etéreos.



Cuando no se nos permita soñar...
quizá de vez en vez,
seamos racionales y despiadados con el prójimo
o aún mucho más allá:
quizá frecuentemente (por no decir de forma habitual)
seamos más indiferentes frente a la sonrisa de un niño,
escuchando el canto de un ave por la mañana.



O peor aún:
Seamos total y absolutamente
fríos e insensibles, al estremecimiento de la piel nuestra
ante el leve y descuidado roce de la mano amada.



Por eso...
Si algún día, ya no se nos permite soñar...
quizá tú...
o quizá yo...
jamás reconozcamos las primaveras deseadas,
recreadas en un mismo aliento al unísono.



Y tristemente así...
Y solamente así...
podrá la ambiciosa voracidad del hombre,
expandir sus dominios por toda la extensión mundana.





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