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lunes, 18 de octubre de 2010

DECIDIR, cuestión personal ¿o cuestión social?...



Fotografía: GOOGLE IMÁGENES


En momentos tan álgidos como los que ahora estamos viviendo en nuestra sociedad, a veces tan vulnerable y frágil y otras tantas, convulsa e intolerante, el hecho de dotar a los niños y jóvenes de herramientas y recursos de vida para poder enfrentar las diferentes circunstancias, problemáticas, obstáculos y situaciones que se le vayan presentando, es cuestión vital e invaluable.
¿Por qué hablamos de brindarles "herramientas y recursos" como si se tratase de insertarles un programa informático o de grabarles información a manera de actualización en un equipo electrónico?... Evidentemente, no es ésa la intención; no.
Lo que deseamos hacer saber es que es totalmente prioritario que el niño desde temprana edad, aprenda a asumir su rol dentro de la sociedad, en primera instancia, al través de su primer contacto con la escuela que le brinda el inicio del proceso de socialización en su desarrollo como individuo y también, como parte de un grupo social.
Al hacerlo consciente de esa circunstancia, también estamos posibilitando que el niño por sí solo, aprenda a ser autosuficiente, independiente y que, vaya adquiriendo conocimientos, habilidades y destrezas que le permitan potencializar totalmente todas sus capacidades; esto actualmente dentro del ámbito educativo, se ha dado por nombrar como competencias para la vida.
El que un niño y posterior adolescente, aprenda a tomar sus propias decisiones, al través de ir regulando su propio proceso de aprendizaje por medio de experiencias a partir de lo vivido, crea en él, el sentido de autogestión personal, lo que será una garantía de su futura vida como ser humano libre e independiente al valerse por sí mismo y solventando todas y cada una de las circunstancias que le rodean.
Por esta sencilla razón, el que un ser social, un individuo y ciudadano, aprenda a DECIDIR y a hacer una TOMA DE DECISIONES racional, consciente, en base a valores y también con la finalidad de elegir una alternativa que se convertirá en una acción dentro de una etapa de su vida, resulta nodal y totalmente imperativo.
Mas, si desde que es un niño y comienza su proceso de socialización primero a partir de su ingreso al nivel de educación preescolar y más aún, desde que comienza a querer hacer valer su voluntad siendo aún muy pequeño, esto se vuelve un punto sumamente importante que no debe dejarse de lado, porque en este proceso, la presencia primero de los padres que le confieran ésa posibilidad de que comience a tomar sus propias decisiones no importando si es, en primera instancia para determinar de cuál sabor desea una paleta o un dulce, resulta indispensable para la adecuada formación de su vida futura.
Es aquí, donde cabe la pregunta que se ha planteado desde un inicio: ¿una toma de decisiones, es una cuestión personal o tiene implicaciones sociales para él y para todos los que le rodean?...
Independientemente de lo que se considere en lo personal al respecto, es un buen punto a reflexionar, porque los niños de hoy, son los ciudadanos que regirán los destinos del mundo prospectivamente hablando.
Luego entonces, si se trata de un futuro que involucra una vida social en el sentido amplio de desarrollar una vida armónica y en sociedad, ¿estamos hablando de que se trata de una cuestión social o grupal?
Pero si la toma de decisión, en primera instancia, se hace a partir de elucubraciones, deseos, inquietudes, esperanzas, sueños, metas y/o anhelos del ser en lo particular, ¿estamos entonces, remitiéndonos a un asunto exclusivamente de índole personal?...
Lo cierto es que una involucra a la otra; lo importante aquí, es el sentido de compromiso y pertenencia que tengamos hacia nuestra familia, nuestra sociedad y principalmente, nuestra nación, para que así, la toma de decisiones hecha, sea basada en una estructura de valores y de principios los cuales, formarán parte del marco de convivencia en sociedad bajo el que nos regimos todas las personas.


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