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jueves, 16 de diciembre de 2010

La esperanza de una nueva vida...






TI AIUTERÓ A CRECERE
(Fotografía de Fabio Canaglia)






Mirando hacia atrás, recuerdo todo perfectamente.
En un instante mi vida cambió...
los planes y proyectos de vida que mis padres
tenían diseñados para mí,
se derrumbaron cruelmente.

No supe qué decir;
siempre me aconsejaban...
amorosamente me orientaban 
y cuidadosamente me guiaban. 
Mas todo se hace tan fácil
a los 17 años...

Y a mis recién estrenados 18,
también hice mi debut como mamá.

Ha pasado ya el tiempo;
en principio renegaba de mi condición
y de la enorme responsabilidad que
a mi vida había llegado.

Sin embargo...
cuando al paso de los días, 
sentí la tibieza de una manita dentro de la mía
que se sujetaba con fuerza a uno de mis dedos,
un estremecimiento recorrió todo mi ser.

¡Era una vida que había surgido de mi vida misma!
Y así todo cambió súbitamente;
ya no podía concebir el sueño, sin saber que ese
pequeño cuerpecito,
suavecito...
 y frágil tan sutilmente frágil no estaba junto a mí,
sintiendo mi calor de madre y entrelanzado un 
hermoso vínculo de amor entre nosotros.

La esperanza de una nueva vida
estaba ahí, ante mis ojos y mis manos...
agradeciendo el que yo
hubiese sido lo suficientemente fuerte
y ahora, lo necesariamente amorosa,
para seguir juntos dando vida por vida
cada día y cada despertar 
con los ojos puestos en un promisorio mañana.











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