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miércoles, 8 de diciembre de 2010

TACONES CERCANOS...


Fotografía de Lourenco_BR


"Mis tacones cercanos"...
Cada vez que pensaba eso, 
me reía en silencio;
mi mamá toda la vida me ha peleado 
el que me guste calzar tacones muy altos,
porque desde muy pequeña
a escondidas me ponía sus zapatillas
y caminaba arrastrándolas por toda la casa.

De más grande,
una vez que veíamos la película
"Tacones lejanos", 
de repente volteó a verme 
con gesto irónico para decirme:
"para tí deberían ser: "tacones cercanos"
¡porque nada más falta que te duermas con ellos, niña!"...

¡Cómo me gustan mis zapatillas!
Corro,
subo, bajo; camino y me detengo...
pero siempre suelo calzarlos
con cierto mohín de coquetería femenina.
Me gusta cómo estilizan la figura de la mujer
y en estos tiempos en que las niñas parecen 
más bien niños, 
¡qué bonitas nos vemos las chicas calzando delicadas zapatillas!

En ocasiones, por supuesto,
alguna travesura me han causado;
por ejemplo, la vez que mi amiga Mirna y yo,
corriendo y jugueteando en la lluvia
por estar bromeando entre nosotras, 
nos resbalamos cuesta abajo, ¡y caímos estrepitosamente!
¡Cómo nos divertimos ese día!...

Ahora llueve...;
la ligera lluvia moja mi rostro
y la gabardina que traigo ya gotea copiosamente.
Pero, ¿sabes?
Lo que más me preocupa no es caerme...
¡todo lo contrario!
Estoy felíz... 
Muy felíz
porque con mis tacones en mano,
aprovecharé el momento para brincar en los charcos,
salpicando a todo y a todos,
como cuando era una pequeña y alegre niña.





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