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lunes, 6 de diciembre de 2010

TEMPESTAD...





Fotografía
Vicente José Devesa Llobell




Tempestad...
Las olas frenéticas golpean los riscos
y de igual manera
los convulsos sentimientos
se confunden agolpándose en mi interior.

Con la brisa helada de las olas
chocando con las silentes rocas,
mi rostro se cubre de una fina brizna...
que confunde lo salado de las gotas de mar,
con el correr incesante de mis infinitas lágrimas.

Te fuiste...
Sin dejar resquicio alguno,
dejaste un enorme hueco en mi vida;
la razón primigenia de mi existencia,
desapareció con el golpetear infinito
del inmenso y profundo mar que,
parecía ahogar mi sollozos.

Sí... te fuiste. 
Lo sé.
(Y mi corazón lo sabe también)...


Pero  también sé que después de la tormenta
viene la calma...
esa calma que mi alma y mi vida tanto necesitan
cuando noche tras noche
y día tras día...
de un vuelco violento,
advierto que la tibieza de tu cuerpo
no estará más nunca a mi lado.



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