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jueves, 27 de enero de 2011

CON EL CORAZÓN EN MIS MANOS...




LECCE
(Fotografía de Fabio Caniglia)




Inmediatamente que llegué
bajé de la motoneta y me paré frente a ella.
Sí...
Tenía más de 10 años que no estaba en ese lugar
admirando su sobria y recia belleza.

De niño era usual verme ahí, frente a ella.

La añosa y hermosa puerta antigua
ejercía en mí una mágica influencia... 
En mis momentos de tristeza adolescente,
iba con el corazón en mis manos pidiendo un poco de tranquilidad.

La mayoría de mis amores juveniles,
también fueron escuchados por esa hermosa puerta
que, sin necesidad de hablar o decirme algo,
siempre me brindaba esa paz que tanto necesitaba mi alma.

Y hoy, la mujer que más había amado en mi vida
había partido dejándome solo con mi amorosa soledad.

No tuve otra opción más que recurrir a mi antiguo artilugio:
ir a buscarla...
posarme frente a ella para decirle y pedirle
que me dijera con su silente compañía lo que mi corazón clamaba a llanto.

Y sí...
héme aquí, respirando aires nuevos de paz y serena tranquilidad.

Mi querida amiga y compañera,
confidente de años de adolescencia y juventud,
nuevamente me había ofrecido su sobria experiencia
para no dejarse caer por los avatares de la vida misma.

Sí... me siento mucho mejor;
respiro profundamente agradecido 
porque una vez más, con el corazón en mis manos
ella me ha dado la paciente resignación al dolor en mi alma.




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