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jueves, 13 de enero de 2011

¿Cuánto vale una sonrisa?...








Fotografía: Google Imágenes




"¿Cuánto vale una sonrisa?..."
El pequeño y alegre Essien le preguntó a Abeeku,
el tendero de la esquina
mirándole con el rostro anhelante por la gran respuesta.

Keita y Sirhan, sus hermanos menores
esperaban pacientemente a que el hombre
de aspecto duro pero con corazón de león,
algo les dijera.

"¿Cuánto vale una sonrisa, Essien?"...
(le preguntó mirándole fijamente a los ojos)
"sí, Abeeku... quiero saber" -contestó el niño de ojos grandes
y blanquísimos dientes que brillaban al hablar-.

"Mmm, pues bien, déjame decirte algo; una sonrisa
es lo más preciado y valioso que puede existir en el mundo,
casi tan grande, pero tan grande como el hermoso sol, Essien"...

Essien asombrado, abrió los ojos lo más que pudo,
pero inmediatamente puso cara de tristeza.
Sus hermanitos, en lugar de entristecerse
hicieron un molesto gesto de reproche al tendero
porque ésa no era la respuesta que esperaban escuchar.

Abeeku, serio e intrigado les dijo:
"Pero... ¿qué pasa, niños?
¿Por qué esa triste molestia en su rostro?"... 
Essien (lanzando un enorme suspiro)
y encogiéndose de hombros, le contestó
mientras Keita y Sirhan se cruzaban enfadados de brazos:
"no Abeeku, no; éso no es lo que quiero saber...
yo quiero saber cuánto vale una sonrisa
porque mi ouma, mi abuela, 
dice que tengo la sonrisa más valiosa del mundo
y como queremos ser ricos, ¡pues queremos venderla, Abeeku!"... 

El buen hombre sonrió enternecido
y acercándose al mostrador de la tienda,
les dijo con voz suave pero firme:
"Sí, Essien, tienes la sonrisa más valiosa del mundo
porque eres un niño bueno al igual que Keita y Sirhan,
porque tienen un gran corazón y porque son buenos hijos
y serán buenos hombres el día de mañana, 
por eso tu ouma
te ha dicho eso, Essien. 
Pero el valor de tu sonrisa no se
mide con monedas, ni billetes ni joyas preciosas;
se mide por la grandeza de tu alma
y por la bondad de tus sentimientos
y por eso tienes la sonrisa más valiosa del mundo.
Y si me vuelves a preguntar cuánto vale, Essien,
lo único que te puedo contestar es que vale 
todo el amor y toda la felicidad que pueda existir
porque los niños son nuestro gran tesoro 
y por eso los cuidamos y los amamos inmensamente...
así que ustedes tres juntos, ya son muy ricos, niños,
porque tienen las sonrisas más valiosas y bellas de todo África".

Mientras Abeeku les hablaba,
los tres niños fueron llenándose de mucho orgullo
y de alegría infinita por saberse tan valiosos y tan llenos
de cosas buenas en su ser y en su interior.

Se despidieron a gritos tomando unos dulces
que el tendero les regaló y mientras corrían hacia el río,
el buen hombre sonrió para sus adentros asintiendo con la cabeza
el que sí, efectivamente, la sonrisa de un niño,
vale mucho más que todos los tesoros del mundo juntos.





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