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domingo, 16 de enero de 2011

Desierta...

DESERTED
(Fotografía de BLUE FAM/Orange Album)

La casa naranja estaba, como siempre, desierta.
Nadie en ella habitaba ya,
exceptuando alguno que otro roedor
acompañado de insectos que no hacían ruido.

Polvo sobre el polvo...
Los muebles antaño lujosos y llenos de belleza,
se encontraba cubiertos por mohosas sábanas
otrora de blanco pureza.

Siempre me llamaba la atención ese lugar;
de niño, solíamos ir mis amigos y yo
a jugar ahí al escondite...
e incluso, alguna temeraria ocasión,
intentamos quedarnos a dormir
para tratar de sorprender al fantasma que se decía
ahí habitaba.

Mas nada...
La casa naranja, cuya antigua belleza
había -al parecer- quedado en el olvido,
seguía impasible e imperturbable,
...como detenida en el tiempo.

Ya de mayor, quise comprarla.
Tenía un buen trabajo y los medios para hacerlo;
sin embargo, todos en el pueblo me dijeron que no lo hiciera...
que no era conveniente,
porque mucho dolor y tristeza de ella emanaban.

No sé por qué, pero les hice caso.

No intenté más acercarme a la casa naranja.

Mas, en mi interior,
de vez en vez, el niño que habita en mí,
me pide a gritos callados, que reúna a mis amigos de niñez,
porque la casa naranja solía llenarse de un poquito de alegre vida
cada ocasión en que nosotros con risas y gritos,
corríamos por el abandonado y húmedo lugar
otorgándole así, la remota posibilidad
de nuevamente dejar de estar desierta.
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