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domingo, 30 de enero de 2011

¡LOS COLORES DE LA VIDA!




CAKE!!!
(Muftysludge Photo)





Cuando muy pequeñitos, pasábamos mis hijos y yo,
frente a la colorida y super antojadiza
vitrina de la pastelería azul,
sí... la de la esquina del barrio de su niñez.


¡Era maravilloso ver esa increíble vitrina
llena de todos los postres, pasteles y demás exquisiteses
de los más bellos colores y variadas formas
que jamás pudiésemos haber imaginado!


A pesar de ser yo adulto,
(y ser la mamá de los niños, ja...)
para los tres era una experiencia excitante
y muy anhelada el posarnos frente a toda esa dulce delicia.


Mis pequeños hijos ¡brincaban de emoción
al no poder elegir entre cuál de todos
estaba el gran postre que llevaríamos a casa
como cada domingo que salíamos!


Yo siempre les decía que así como veíamos
todos esos pastelillos, galletas y pays y postres
llenos de mil colores y tamaños, con formas
diferentes y variadas, así era la vida misma.


Ellos, me miraban fijamente como diciendo:
"¿nuestra vida es un postre o un pastelito, mami?...".
Yo reía abiertamente, con la mejor de mis sonrisas
y les decía: "por supuesto que no, mis amores"...


Lo que les explicaba siempre,
era que nuestra vida depende de cómo la veamos
y la fuéramos construyendo al paso del tiempo y de los años...
y que de eso dependía lo felices que podríamos ser siempre.


Que nuestra vida, podemos pintarla de mil colores...
¡los más hermosos y brillantes colores que encontráramos
o que pudiesen existir en todo el universo!
Y que de esa manera, nunca estaríamos tristes o nos sentiríamos solos.


Al paso de los años, creo que logré
lo que con tantos domingos frente a esa exquisita vitrina,
me propuse sembrar en mis dos pequeños hijos:
depositar en sus pequeños corazones, la semilla del amor...
del amor hacia la vida,
o hacia las cosas que cotidianamente hacemos.


Aún hoy, desde mi cómodo sillón de reposo,
en el que entretejo mis sueños con mis recuerdos...
la visión de un par de chiquillos gritando y saltando
frente a los más preciosos postres de mil colores,
me acompaña en mis solitarias tardes o en mis noches de insomnio.


Los dos son gente de bien:
aprendieron que ante los avatares de la vida misma,
si logramos asumir una actitud de entereza y de optimismo
sin dejarnos caer, ¡siempre los colores de la vida les darán alegría por vivir
tal y como esos deliciosos pastelillos, nos lo hacían sentir
domingo a domingo...!





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