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viernes, 11 de febrero de 2011

ÁFRICA MÍA... NUESTRA, ¡DE TODOS!

MOPTI
(GALERÍA FOTOGRÁFICA
DE FERDINAND REUS)

La algarabía era notoria en todas partes...
¡al fin todo parecía resolverse!
Sin distingos de ninguna clase, adultos de todas edades
así como jóvenes y multitudes de niños festejaban por doquier.

¡La noticia era maravillosa!
¡Sencillamente increíble y ansiosamente esperada!
Finalmente, los disturbios sociales terminaban
y las plazas de la gran ciudad comenzaban a vaciarse.

Libertad... ¡Libertad!¡LIBERTAD!...
Era la consigna más vociferada por los grupos numerosos
de estudiantes, amas de casa, trabajadores, adultos mayores
pero principalmente, por muchos niños que gritaban a viva voz.

Del grupo de adolescentes, se desprendieron cuatro alegres niñas;
las cuatro felices chiquillas, corrieron escandalosamente a la casa de su abuela.
Primas y hermanas entre ellas, habían acudido a las manifestaciones
acompañando a sus padres y hermanos mayores
y ahora festejaban en grande ¡el gran triunfo obtenido!

El líder de una de las manifestaciones más grandes,
era el tío mayor de todas ellas,
y fue uno de los más exacerbados dirigentes que pedía
que la tiranía de más de tres décadas con justeza terminara.

Ahora, todo era felicidad... ¡total felicidad embriagadora y contagiosa!
¡ya había aceptado el anciano dictador
dejar el poder a la brevedad!
Mas... lo que ahora importaba, era que los gritos de libertad y justicia
resonaban hasta el inmenso azul del eterno cielo.

Y las cuatro alegres niñas, llenas de vitalidad y de regocijo,
paradas en el umbral de la casa de madera,
comían desenfadas en casa de su ma'grande
para entre risas y jovial bullicio...
seguir festejando la posibilidad no únicamente de ser felices por siempre,
sino ser libres... ¡libres como el viento!
gritando todas juntas y al unísono:
¡ÁFRICA MÍA, NUESTRA Y DE TODOS!
¡ÁFRICA MÍA, NUESTRA Y DE TODOS!...
¡ÁFRICA MÍA, NUESTRA Y DE TODOS!...
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