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sábado, 19 de febrero de 2011

ANGUSTIA...



ANGUSTIA
(Fotografía de "El pelos" Briseño)




No podía hacer más...
la terrible angustía corroía todo su cuerpo
y el hombre parecía desgranarse, cual mazorca
a punto de ser devorada.

Su rostro lo proyectaba todo:
una insoportable angustia le invadía por completo
y la sensación de desasosiego, parecía no quererse ir
porque entre más pasaba el tiempo,
más espantosas eran las evidentes emociones que le atormentaban.

¿Qué hacer?... ¡qué poder hacer con todo esto!
(Y la impotencia además de la angustia atroz
le hacía una visita totalmente invasiva
y expansiva hacia absolutamente todo su ser)...

El día más temido, finalmente había llegado;
por más que pidió...
por más que suplicó...
por más que imploró...
simplemente, la fecha había de llegar.

Con toda la tristeza que le oprimía el alma,
dió un último vistazo hacia su alrededor:
lo que con tantos años y años de trabajo
había conseguido...
ahora, por una maldita deuda
lo perdería de tajo... así, ¡como si le arrancaran la vida misma!

La angustiante espera que por años le carcomía
ahora hacía las veces de culposo arrepentimiento:
porque quien con hienas y deudas de juego se mete,
jamás podrá salir avante... ¡realmente jamás!

Y el infeliz hombre...
repleto de mórbida desesperación,
en un arranque de irreflexividad
prefirió junto con sus propiedades,
también dejar la angustia de su atormentada existencia...





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