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martes, 15 de febrero de 2011

EL ÚLTIMO CORAZÓN...


THE LAST HEART
(Galería fotográfica de Hamachi!)



El último corazón yacía ahí... en su pequeño espacio;
de todos cuantos había en esa pequeña caja obscura
él era el único que quedaba...
así, tan rojo, bello y hermoso... pero infinitamente solo.

La dulce chica, miró con cierta lástima
al pequeño corazón solitario;
no se atrevía a tomarlo, porque pensaba que tal vez,
si lo habían dejado ahí, era porque quizá nadie realmente lo quería.

Desdeñosa...
HIzo mohines de indecisión como diciendo:
"mmm... ¿me lo como...? No, mejor no lo como
porque tal vez sepa feo o esté todo amargo y horrible..."

Y por un instante,
pensó en tirar la caja con todo y el pequeño y rojo corazón dentro.

Mas... de espíritu en realidad sensible y bueno,
la dulce criatura, sintió una honda pena dentro de su ser
al tratar de deshacerse de ese pequeño corazón,
si siquiera darle la oportunidad de probar y saborear su esencia.

Un tanto reticente...
la chica probó con mucho cuidado el pequeño corazón;
haciendo gestos de asco y repudio, le mordió
una pequeña puntita como para realmente no querer probar su sabor.

Sin embargo, abriendo los ojos desmesuradamente...
una sonrisa apareció en su juvenil rostro
y entrecerrando los ojos, comenzó a deleitarse
con el exquisito sabor de aquél solitario y pequeño corazón rojo
deseando comerlo de a poquito en poquito,
para que  nunca se terminara
y seguir así, disfrutando de ese único, dulce y maravilloso sabor suyo...

¿Saben, queridos amigos?...
Esta breve historia, no tiene más que un firme propósito:
decirnos que, a los ojos de nuestra alma...
no debe haber desidia ni rechazo al encontrarnos en una situación de vida
que nos ponga frente a un bello corazón no tan imponente
o quizá no tan impresionante...
pero sí, único, especial para nosotros
y con esencia de pureza... sumamente hermosa y genuina.

Que no hay corazón solitario, por pequeño que pareciere,
que no merezca la oportunidad de ser recibido de dulce manera
para experimentar juntos, la exquisitez del amar
y por supuesto, de ser infinitamente amado...

Y así... ésta fué la historia del último corazón:
quizá el más pequeño o tal vez el menos grande,
pero ciertamente...
el más valioso y el más bello en su esencia...
¡el mejor que jamás pudiésemos haber esperado
o imaginado llegaría a nuestra vida!



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