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sábado, 5 de febrero de 2011

EL FIN DEL SUEÑO...



Desierto de Samalayuca
(Fotografía de "El Pelos" Briseño)


Las candentes arenas parecían querer asesinarnos...

Mientras más caminábamos,
más grande parecía ser la distancia que nos separaba
del punto final de nuestro viaje.

El calor... ¡ése infernal calor nos persiguió todo el día!

Mas, en cuanto comenzó a caer la tarde,
la insoportable sensación de infierno en vida
se trastocó por una gélida invasión a nuestra intimidad.

Las piernas nos temblaban...
queríamos seguir andando, mas, no era posible más.
El Pelón y el Pancho, se quejaban de muchos dolores;
Carmelo y yo, simplemente respirábamos
bocanadas de polvo y aire helado
que parecía congelarnos todas las entrañas...

Nos faltaba aún mucho para llegar
al refugio que el pollero nos había dicho;
¡maldito pollero!...

Una vez más, engañó a unos pobres diablos que resultamos ser nosotros.
Sin embargo... ya sabíamos a lo que le tirábamos.

Queríamos una mejor vida -según-
para nuestras mujeres y chamacos;
pero no contábamos con el mugre desierto...

"¡Sigan caminando...!
¡Órale... no se rajen que nos falta poquito!"
(Fueron gritos que se escucharon de atrás
cuando comenzábamos a quedarnos botados en el camino)...

Nuestro gran sueño...

Tristemente solamente podía acabar de dos formas:
o con la "Border" atrapándonos
o con el desierto comiéndonos nuestras entrañas congeladas...

No pudimos más...
Y ahora, simplemente quiero parar...
dormir y dormir...
sin volver a despertar.
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