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sábado, 19 de febrero de 2011

LLUVIA EN JUEGO...



RAIN AT PLAY
(Fotografía: EDCARSI)


Caminando...
Sutilmente caminando bajo esa lluvia pertinaz,
mis pensamientos vuelan instantáneamente hasta tu llegada.
vo la cabeza, como negando lo que sucedió después.


Mis manos anhelantes, esperaron tanto ese momento...
¡tanto...!...
Que cuando te tuve frente a mí,
no pude articular palabra alguna.
Ninguna.
Nada...


Durante casi 10 inviernos
ése pensamiento incesantemente rondaba en mi cabeza;
¿qué te diría el día que pudiésemos al fin,
vernos frente a frente...?


Porque durante casi 10 primaveras,
miles de sueños se tejieron en mi mente y en mi corazón
ya que tú eres todo para mí:
mi vida, mi complemento perfecto... mi otra mitad.


Cientos de cosas pasaron entre nosotros
-cosas que yo propicié, con mi egoísmo supérfluo e irresponsable
de perderme en cuerpos y rostros de gente
que finalmente eran aves de paso-....
descuidando lo realmente importante en mi vida,
en mi ser y en mi corazón:
Tú, mi adorado amor.


Una y otra y otra vez te fallé.


Sí; sé que lo hice infinidad de ocasiones, mas,
como te dije la última vez que hablé antes de verte:
"en el corazón no se manda..."
y siempre, por sobre todas las cosas,
siempre fuiste tú y nada ni nadie más que tú, mi amor.


Y sin embargo, nuevamente mi naturaleza me traiciona
y héme aquí, sin tener el valor de verte a los ojos,
porque una vez más, lo hice...
porque una vez más, mis pasiones fueron más fuertes
y porque una vez más me equivoqué
lastimando el profundo amor que únicamente
en tí he encontrado y que a tí he profesado.


Y con la lluvia en juego...
y con mi mente trastocando todo lo que pienso y siento,
en realidad en este momento, no sé qué hacer;
no sé qué decir... e incluso, no sé cómo buscarte.


Sé que perdí el todo por la nada...
y por esa razón, y precisamente porque eres
y serás por siempre y para siempre, mi único y gran amor,
he decidido,
-finalmente y con el rostro bañado en lluvia
conjugada con mis amargas y arrepentidas lágrimas-
que no te volveré a buscar...
que no te volveré a inquietar...
que no te volveré a llamar...
porque tú mereces el cielo entre tus manos
y porque yo jamás merecí la bendición de tu amor.


Y mejor sigo caminando
sin volver la vista atrás,
para ver si así logro hacerme invisible...
y perderme entre la lluvia,
pertinaz y suave
pero sumamente dolorosa.



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