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jueves, 17 de febrero de 2011

LOS AMIGUITOS...



AMIGUITOS
(Pedro Arellano Bustos)



 
Los tres pequeños niños se encontraban ahí,
en su lugar de todos los días...
Después de sus labores en la escuela y de ayudar un poco en casa,
los tres amiguitos, se iban corriendo al terreno de atrás de su casa.

Eran compañeritos de vida...
El por qué, sólo Dios bien sabe;
porque un buen día de esos del Señor,
a estos tres chiquillos los dejaron con doña Paula.

Con casi las mismas edades, estos tres pequeñitos
día tras día, se iban al granero de atrás de la casa
de la buena mujer que les había acogido en su seno de madre
haciéndoles saber que alguien bueno los amaba profundamente.

Los tres traviesos, gustaban de hacer la misma chiquillada todos los días:
¡Corretear a las gallinas y a las vacas de doña Paula!
¡Era toda una gran diversión para ellos
hacer que el gallinero completo se volviera un manicomio con sus risas!

Doña Paula, complaciente (aunque poniéndose muy estricta
por aquello de la disciplina en casa), después de refunfuñar
y regañarlos durante minutos... no podía evitar
soltar sonoras carcajadas de gusto... como las de cualquier madre
ante las travesuras de sus niños.

Y yo, todos los días que pasaba para ir al pueblo
a dejar parte de las legumbres y verduras
de nuestra pequeña hortaliza, pues me encantaba ver la escena
y me moría de las carcajadas, porque me daba risa
ver a los mocosillos haciendo de las suyas entre las gallinas
y las enormes vacas que únicamente mugían como enojadas.

Esta imagen me acompaña siempre:
la de los tres amiguitos trepados en la cerca malhecha
de ese enorme terreno de la parte de atrás
de la casa de una buena y generosa mujer;
una mujer que les ama por sobre todas las cosas, haciéndoles sentir
que nunca estarán solitos... y que por el resto de su vida,
aunque le hagan pegar rabietas del coraje por sus travesuras,
ella les prodigará el amor verdadero de una madre hacia sus hijos adorados.





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