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miércoles, 2 de marzo de 2011

La casa de nuestros sueños...





Sin título
(Fotografìa de Fabio Caniglia)




Aquella tarde de abril fué la más hermosa de toda mi vida.
Recuerdo con toda claridad cuando llegamos a la casa;
¡ése momento lo habíamos esperado durante años...!
Y finalmente, la gran oportunidad se nos había dado.

Durante todos los años que hicimos nuestros planes
hacia un futuro juntos, primero como pareja
-y luego con nuestros niños como toda familia-,
siempre soñamos con una casa así... exactamente así.

Y ahora, estábamos precisamente frente a ella;
nos emocionaba ver -tan sólo- la puerta bellísima
con la florida mata de bugambilia que colgaba del muro
y que adornaba con delicadeza toda la parte frontal.

Más que una mata, ¡era un árbol precioso lleno de
innumerables florecitas que le daban un toque especial
al frente de nuestro tan anhelado sueño!...

Esa casa...
La casa de nuestros sueños,
reunía todo todo cuanto
habíamos deseado y esperado por tanto tiempo...
Porque no se trataba únicamente de un lugar donde habitar,
sino que se trataba de la forma más maravillosa y hermosa
de hacer realidad nuestros anhelos más deseados
y donde en realidad, formaríamos nuestro hogar
porque un hogar no se nutre de ladrillos o cemento,
sino de sueños, anhelos y esperanzas basadas
en el amor profundo e infinito
de dos que, al tiempo, puedan quizá ser muchos más.

Así que...
en el momento mismo que cruzamos el umbral,
comenzó la historia nuestra, tejiendo con nuestros
corazones entrelazados, esperanzas de una vida juntos
llenos de ilusiones y alegría,
siendo dadores de vida también
y esperando disfrutar
de una vejez plena,
con el invierno de nuestras almas tan llenas de amor por siempre,
en ésta... la casa de nuestros sueños.











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