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viernes, 18 de marzo de 2011

PIES CANSADOS...




PIES CANSADOS
(Fotografía: "El pelos Briseño")



Un día cualquiera, caminando por la extensa
vereda que recorría diariamente para ir a mi trabajo,
tuve la oportunidad de observar cómo la gente del campo...
ése agotador y seco campo de Chihuahua, descansaba tranquilamente.


Suena un poco extraño decirlo así: el seco campo de Chihuahua...
pero sí. De hecho, así también podría decirse de los terrenos
agrestes y totalmente inhóspitos que esta valerosa gente,
día con día, recorre para sembrar o tratar de cosechar
algo que sirva ya ni siquiera para la venta...
sino tan sólo, para la misma supervivencia.


Escuchando cómo dialogaban en su lengua nativa rarámuri,
los tarahumara (o tarahumaras, como solemos decirles)
paradójicamente descansaban llamándole a uno de ellos
"Pies cansados"... siendo que rarámuri y tarahumara
-para ellos- significa corredores a pie.
Honestamente, me dio risa escuchar cómo bromeaban
mientras plácidamente se sentaban en una pequeña bardita
meciendo sus pies llenos de polvo y de fatiga cotidiana.


Pies cansados...
Me quedé pensando en lo que metafóricamente
podría tal vez significar aquél juego de palabras suyo.


Viviendo todos en la sierra de Chihuahua
(y acostumbrados a gélidas temperaturas
sin mayor abrigo que sus habituales vestimentas)
pies cansados podría -quizá- traducirse también hacia
lo relativo a la vida misma...


Seguí mi camino.
En realidad, no deseaba molestarlos
o que sintieran que mi presencia significaba
una intromisión hacia su personal charla.


Sin embargo, esa agradable e inusual escena
de varios pares de pies, meciéndose rítmicamente
bajo las sonoras risillas de todos aquellos hombres,
siguió presente en mi mente durante toda la jornada
de ése día tan rutinario en principio,
pero tan especial a partir de aquél encuentro.


Verdaderamente...
para mí fué un agasajo disfrutar de la imagen
de todos esos pies cansados... descansando.









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