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sábado, 12 de marzo de 2011

POR FAVOR... ¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO CON NUESTRO MUNDO?


Fotografía: ABDULLAH AL-ZHRANI
(Fedraly)

¿Qué estamos haciendo...?
Los tiempos actuales (y a decir verdad) los últimos acontecimientos ocurridos en diversos países de Oriente Medio donde su maravillosa gente sufre los embates bélicos y egocéntricos de la lucha por el poder y la demostración irracional de la supremacía del hombre sobre el hombre, así como el terrible terremoto y posterior tsunami que ha sumergido a la hermosa nación del sol naciente -Japón- en un marasmo de dolor, de angustia, de muerte y de tragedia inminente, reflejan evidentemente que algo como seres humanos estamos haciendo mal.

La naturaleza está despertando del letargo de miles de años de la acción del hombre (en menor medida en las etapas prehistóricas pero violenta y exponencialmente multiplicado a partir de los últimos 100 años) donde únicamente la ambición de poseer y de perpetuarse no importando a partir de qué o avasallando a quiénes, pareciera ser lo que más interesa... siendo que lo que en realidad debiera ser prioritario para todos, es preservar nuestro hermoso mundo para así, garantizar posibilidad de vida a las futuras generaciones en las próximas centurias y si Dios (y nosotros, si reflexionamos y hacemos un alto en el camino) lo quiere así, con condiciones de bienestar y de salud en el entorno que nos rodea.

¿Qué estamos haciendo?...
¡Cuánto dolor estamos causando y cuántos estragos ya se están reflejando en diversas partes del mundo ante la voracidad nuestra!

Por un lado, las inconscientes e irreflexivas acciones de guerra; de ésa tan desgraciada guerra que hace que los corazones dejen de existir para dar paso únicamente a un órgano que permite continuar con la función vital de respirar.

Aberrantes decisiones de ir por sobre encima de todo... ¡hasta de la vida misma! Y después, la madre naturaleza no quiere seguir callada porque ahora sí está haciendo surgir desde las entrañas de la tierra de su esencia misma, un clamor otrora callado y tolerante, paciente y sumiso... para hoy día hacerse escuchar con espantosas muestras de desacuerdo: inundaciones inclementes, incendios inacabables, terremotos aterrantes, tsunamis que sumergen vida y materia que a su paso encuentran... ¿qué sigue ahora si no hacemos un alto y reorientamos el curso de las acciones otrora egoístas y egocéntricas de la humanidad?...

Dolor...
Impotencia...
Sufrimiento...
Llanto y angustia...
Frustración...
Temor, mucho temor ante la fuerza de la naturaleza.

Miedo.
Miedo inacabable porque si hay algo superior al hombre, es precisamente el entorno al cual pertenecemos y del que nos hemos aprovechado burlándonos de la abundancia de la naturaleza que a manos llenas se nos brinda.

Es momento de reflexionar.
Por favor, unamos corazones y elevemos nuestros pensamientos en una sola plegaria, para que el ser supremo de todas las religiones y creencias habidas y por haber (que al final de cuentas, es uno solo... nuestro buen Dios) nos brinde la capacidad de reflexionar y canalizar toda esa maravillosa inteligencia del ser humano, hacia cosas propositivas y que permitan que ya la mano del hombre no destruya lo que existe en nuestro entorno.

Solamente existe un mundo (o cuando menos, solamente uno que conocemos y en el cual vivimos y podemos vivir)... así que, paremos todo esto.
Que la ciencia y la fé, se unan en un sólo propósito de recuperar parte de lo perdido para que así, dentro de muchos años, todavía exista este bello planeta tierra, también llamado por muchos PLANETA AZUL, tal y como ahora lo podemos aún disfrutar.



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