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domingo, 10 de abril de 2011

EL COLUMPIO ROJO...


SAKURA SWING
(Galería fotográfica de HAMACHI)

Recuerdo perfectamente esa imagen
como si fuera tan reciente y tan cercana...
así, tal cual hubiese ocurrido tan sólo ayer.
En un día soleado y lleno de alegría e inocencia.

Sí... los niños jugaban todos gritando y saltando;
me llamaba siempre la atención una pequeña niña,
que parecía estar sola ya que nunca ví que nadie mayor,
se acercara a ella, tal como lo hacían todas nuestras mamás con nosotros.

Su carita era muy linda; tenía unas facciones dulces
que contrastaban con lo pálido de su piel.
La mirada era un tanto triste y huidiza, mas,
en el único instante en que la veía sonreir, era cuando
estaba en el columpio rojo del parque... aquél que parecía
estarla esperando día a día cuando ya todos terminábamos
las tareas escolares.

Me gustaba mucho verla riendo y disfrutando cada vez
que se elevaba en el aire...
no sé cómo le hacía para tomar tanto impulso, pero,
realmente lo lograba... ¡ya que parecía que tocaría el cielo con sus pies!

Nunca le hablé; muchas veces deseaba saludarla
o tal vez decirle que si quería, yo podía jugar con ella
empujando cuidadosamente el columpio rojo que tanto ella disfrutaba,
pero no. Nunca me atreví quizá temiendo que se fuera y no volviera más.

Muchas tardes las pasé así:
en lugar de jugar con mis amigos
corriendo por el gastado y seco pasto del parque,
me pasaba el tiempo viéndola y gozando
de las mecidas tan fuertes que ella solita,
se daba con el pequeño impulso
de su cuerpo...
No sé por qué, pero para mí, eso era fantástico.
Verla una y otra y otra vez... hasta que me tuviera que ir a casa.

Ahora que lo pienso, fué exactamente al año de comenzar a verla
que simplemente desapareció.
Un día no llegó.
Pero tampoco al otro ni al que le siguió... y lo más terrible para mí,
era que nadie sabia quién era esa niña misteriosa que solamente
iba a jugar, pero que nadie realmente conocía, excepto yo,
cuando la veía disfrutar su juego personal con su querido columpio.

Ya de adulto, ahora, muchas décadas después,
me pregunto si en realidad esa pequeña niña existiría,
porque jamás supe más de ella y por más que he intentado saber,
no he podido obtener ni un sólo dato de su persona o su familia...
mas, siempre que paso por algún parque,
donde haya un hermoso columpio rojo...
tengo la sensación de que aquella criaturita con sonrisa angelical
llegará y se posará en su columpio preferido
para así, poder disfrutar del vuelo del columpio
y de su ritmo en el aire...
tocando con la punta de sus piecitos,
el azul profundo del infinito y hermoso cielo.
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