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viernes, 1 de abril de 2011

Y la vida siguió...


FUMANDO ESPERO
(Fotografía: Pedro Arellano Bustos)

La historia podría bien resumirse así:

Una mujer.
Una corazonada.
Un amor desleal.
Un último cigarrillo.

Dos horas con treinta y cinco minutos.
(Sin contar los segundos que aún siguen avanzando)...

La misma mujer.
La puerta de un bar.
El corazón en vilo...
Una vida al borde de la desesperanza.

Nunca llegó.
El cigarrillo por consumirse...
tal como las esperanzas que aún existían.

Una última bocanada de humo.
Una mujer que tirando la colilla sale del lugar.
Unos pasos que se escuchan a lo lejos...
Y la vida siguió.

 


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