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domingo, 9 de octubre de 2011

Nostalgia de tí...



Bluebells in the evening
(Galería de fotos de ALGO -Alex-)


Ayer, justo ayer volví a pensar en tí.

No es algo que realmente me agrade hacer
en los últimos tiempos, por supuesto,
porque mucho es el dolor y la tristeza aún
por lo profundo de tu ausencia.

Recorriendo esos lugares que solíamos visitar,
una marejada de recuerdos y de momentos maravillosos,
se agolparon no tan sólo en mi mente
sino también en mi corazón que siento todavía tan tuyo.

La melacólica añoranza, tan cruel como traicionera,
nuevamente hizo de las suyas, manejándome a su antojo
porque ciertamente...
desde ese momento y hasta el día de hoy, siento nostalgia de tí.

Nostalgia de tu mirada tan llena de esperanza;
nostalgia de tu sonrisa colmada de sueños no vividos...
nostalgia también de tu abrazo tan amado
y de tus besos tan amorosamente disfrutados.

Añoranza también del calor de tu cuerpo asido al mío
en ese gesto protector tan característico tuyo,
con que parecía no permitirías ni que el viento
se posase en uno sólo de mis cabellos.

¿Sabes? Me duele el que todavía me duelas.
Suena irónico, ¿cierto?...
Mas, la única verdad que aún vive en mí
es aquélla que pronuncia una y otra vez,
tu tan querido nombre.

Y sentándome frente a este bellísimo atardecer
coronado por las más hermosas y coloridas flores,
gruesas lágrimas que arden y que taladran mi rostro
ruedan incesantemente...

Sé que ya no estás y tal vez,
-aunque no acepte admitirlo-
en realidad, nunca estuviste.
Porque el ser y el estar entre dos,
se traduce en una vehemente conexión amorosa
que tristemente, ahora advierto, nunca fué
ni quizá podría haber llegado a ser.

La belleza de este campo multicolor y aromático
hace que mis pensamientos no tan sólo se trasladen
hasta donde quiera que estés;
respirando profundamente, como buscando fuerzas en el dulce aire
que me rodea y me envuelve en suaves caricias
que mucho quisiera fuesen tuyas,
busco un motivo... ¡tan sólo uno pequeño y frágil!
para seguir atada a tí.
Pero no.
La realidad es más que la nostalgia de tí
y el entorno que me envuelve me sitúa
en las circunstancias de tu partida.

Ahora nuestros caminos, van como siempre debieron ir:
en direcciones opuestas y totalmente contrarias.
Nada es más fuerte que el hálito de vida
que en este suspiro contenido
se adentra en el corazón vibrante y anhelante
de nuevas historias y nuevos sueños
construidos ahora, con una maravillosa posibilidad esperanzadora.

Sí.
La nostalgia de tí, paso a pasito...
comenzará a hacerse menos,
hasta llegar
al punto álgido y anhelado,
de no existir más...
para que finalmente,
este promisorio horizonte de vida
se torne aún mucho más hermoso.




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