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miércoles, 8 de junio de 2011

NOTEBOOK...


NOTEBOOK
(Fotografía de MUFTYSLUDGE)

Era la tediosa y super aburrida clase de lengua extranjera,
sí... la clase de "Inglés" que tanto odiábamos en la secundaria;
para mí era fatal, porque a pesar de que me gustaba mucho
cómo se escuchaban las canciones en ese idioma,
me rechocaba el maestro que teníamos... ¡no lo soportaba!

Mis compañeras y yo, en el colegio de monjas al que asistíamos,
siempre tratábamos de buscar algún pretexto tonto,
para distraer al maestro y provocar cualquier desorden...
todo para lograr que se desviara del tema y no nos diera la clase.

Como éramos puras niñas (y algunas no tan niñas, realmente)
nunca faltaba aquélla que intentaba ser un poco más "atenta"
con el mencionado maestro, porque en realidad, era muy joven
y bastante carente de galanura o apostura, pero finalmente, joven.

No era una mala persona; en realidad, se esforzaba porque sí
pudiéramos aprender algo más que el abecedario o las palabras
más elementales como "ventana/window, puerta/door"
en la consabida cancioncita que desde preescolar te aprendes.

Sin embargo, mis compañeras ¡eran terribles con él!
Le decían cosas de índole personal hasta lograr que se sonrojara
y siendo todas mujeres en el grupo (y con la circunstancia de que,
en la época de que les hablo, los alumnos de un salón de clases
fácilmente soprepasaban los 45 en número),
pues ¡si ejercíamos presión sobre el novel docente!

Una ocasión, en que llegó todo mal por la gripe
y creo que con fiebre a darnos clase,
me sentí muy mal por el comportamiento de algunas
de las niñas; sinceramente, fueron muy groseras con él.

Lo ignoraban al momento de intentar explicar ciertas conjugaciones
pues porque como estaba también todo afónico,
no podía hablar en voz alta y por tanto, tampoco podía
callar a la bola de chamacas malcriadas que reían a carcajadas.

La Madre Superiora se molestó mucho con la situación;
de inmediato bajó con las prefectas y la orientadora
y con mirada severa, azotando su bastón en la orilla de la puerta
le gritó muy feo al maestro, reclamándole su falta de control.

El pobre hombre, que de por sí sudaba a mares por la fiebre,
no podía hablar fuerte ya que con los intentos de gritos que dió,
más se le terminó de cerrar la garganta tan enferma que ya tenía.

La Madre Superiora, con toda su indignación,
calló a todo el grupo.

Un silencio como de cementerio invadió el lugar...
las compañeras que habían provocado tal cuestión,
se escondían de la mirada feroz de la Superiora,
quien parecía deseosa de castigar y hasta expulsar a alguien.

Se dirigió al profesor de Inglés y le dijo que eso era inadmisible;
que recogiera sus cosas y que fuera con ella a la Dirección.
Todas nos quedamos sumidas en la vergüenza...
ya nos imaginábamos lo que eso podía significar.

Y así fué.
Nuestro Maestro de Inglés no se presentó el resto de la semana;
nos dijo la prefecta que porque seguía enfermo
y la Superiora le había recomendado que descansara.

El siguiente lunes se presentó y me llamaron a mí
para que fuera a la oficina de la Orientadora Escolar;
el profesor de Inglés me estaba esperando porque yo era
Jefe de mi grupo y me tenía que entregar algunos trabajos.

Dentro de esos trabajos, también venían algunos cuadernos;
eran nuestros cuadernos de actividades para realizar
diversos ejercicios de clase y las tareas que nos encargaba
y que le teníamos que llevar para que los revisara en su casa.

Tomó el mío y me dijo:
"Señorita, fue un placer haber sido su maestro...
le devuelvo su notebook con sus impecables notas de clase.
Sé que no le agrada la materia, pero esfuércese porque
se le facilita mucho y debería considerar algo relacionado
con los idiomas a futuro"...

Ésa fué la última ocasión en que lo ví.

Nunca más regresó a darnos clase.

Al paso del tiempo, me dí cuenta de tenía razón:
estudié Idiomas y mi trabajo es precisamente ése...
utilizar el Inglés como una de las herramientas más importantes
para comunicarme con los clientes de la empresa donde trabajo.

Y si por ahí, te asomas a mi escritorio...
verás un cuaderno viejo y añoso;
lleno de notas, ejercicios y garabatos en inglés:
sí... ¡es mi notebook que me devolvió ese maestro de Inglés!
Y siempre recordaré tan triste experiencia para él,
pero tan mágico encuentro con lo que sería el resto de mi vida...
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