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miércoles, 29 de junio de 2011

Paso a paso bajo la densa neblina...





OUT OF FOG
(Galería fotográfica de ALGO/Alex)






Caminando juntos...
Caminando suave y pausadamente;
Don Pepe y Doña Teodo (porque se llamaba Teodora)
tarde a tarde solían recorrer ese sinuoso camino
acompañados de su inseparable "Capitán",
el hermoso labrador dorado que tenía muchos años ya con ellos.

Don Pepe, fuerte aún y de rasgos de hombre de campo
que jamás disminuyó el afán por siempre brindar a los suyos
lo mejor de sí, ya fuese en trabajo o en ejemplos,
cuidaba afanosamente de la mujer que junto a él caminaba.

Ella, de rasgos tan hermosos como dulces,
cuyo rostro -a pesar de las evidentes huellas del tiempo-
conservaba su especial belleza enmarcada en su blanca piel,
de reojo observaba aún con mucha admiración, a aquél hombre...
el hombre que de muchos años atrás, estaba a su lado,
como el único y gran amor de su vida.

Solían reírse de la vida y de las cosas;
los hijos, ya mayores y con sus propias familias
habían forjado su propio destino y ellos, como padres orgullosos,
satisfechos estaban de la labor conjunta en amor,
ejemplos y valores como simiente de vida.

También, una sonora carcajada invadía el silente lugar
cuando ambos recordaban su juvenil broma,
aquélla desde que se conocieran y comenzaran su noviazgo
diciendo que estarían juntos 
"él empujando la silla de ruedas de ella
y ella, cargando el tanque de oxígeno de él",
porque lo que querían era estar juntos...
¡juntos! Por siempre y para siempre.

Era raro verlos caminar sin que estuviesen tomados de la mano.

Ésas manos rugosas y ásperas...
pero llenas de líneas de vida
y de historias pletóricas de amor entre ellos,
parecían reconfirmar a todos,
su pacto eterno de fidelidad absoluta.

Y así...
Paso a paso bajo la densa neblina,
los dos veteranos amantes,
respiraban con profundidad
el aire renovado de tan hermoso sitio...
el mismo lugar, húmedo y exhuberante 
que tarde a tarde
y desde 20 años atrás respiraban, 
cuando finalmente pudieron hacer realidad 
el tan añorado sueño
de tener su propia finca en ésa región montañosa
en la cual, tal vez...
pasar los días, meses o años que el buen Dios 
deparara aún para ellos con tanta generosidad, como hasta ahora
y, donde, la historia de tan hermoso amor prodigado
tuviera su inevitable desenlace
mas, para cuando eso sucediera,
ellos estarían juntos como cada día de su vida
juntos... como muchos años atrás lo juraran...
juntos, por siempre y para siempre.



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