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sábado, 30 de julio de 2011

UN DÍA LLUVIOSO...


RAINY DAY...
(Fotografía: Alex "El Pelos" Briseño)

Un día lluvioso, como muchos
-últimamente- nos han tocado,
fué lo que ayer, viví y disfruté como nunca.

La calle estaba desierta (digámoslo así)
porque los últimos aguaceros
no nos permitían, incluso,
salir de nuestras casas.

Mis amigos y yo, aprovéchabamos
precisamente esos días para mojarnos y ensoparnos
(así, como tal, en verdad)
y "echarnos una cascarita".

Las niñas que vivían en el barrio
también se mojaban mucho echándonos porras
según fuera el equipo (y los amigos, la verdad)
que estuvieran jugando.

Cuando el último partidito terminó
no sé ni cómo, pero comenzaron todos a pelearse.

La bronca (dicen) empezó
cuando "el Pato" le dió un pelotazo
al "Fofo" en todititita la cara.
El "Fofo" no se aguantó y se le fué encima a los puñetazos.

Las niñas comenzaron a gritas como locas.

Unas querían separarlos
pero todas las demás, lo que querían es que hubiera
más golpes y bronca, ya que provocaban a todos los demás
para seguir con el pleitazo.

La señora de la tiendita se dió cuenta
y que le habla a una patrulla.

Todos salimos corriendo... ¡como pudimos!

Y lo último que alcancé a ver fue a Marita,
la niña que quería tranquilizarlos a todos
pidiendo que no nos peleáramos más.

La ví irse rápido pero descalza...
¡ni me dí cuenta cuándo perdió sus chanclas!

Pero iba llorado...
En realidad, ella es una niña muy dulce y tranquila
y me imagino que lloraba porque era la hermana del "Pato"
y más que la verdad, el "Fofo" le rompió la naríz y la boca
a golpes y ya en el suelo, le dió muchas patadas.

El día siguió igual.
Llueve que llueve...

Cuando por fin la patrulla se fué,
todos nos reunimos en la casa del Alan,
porque su papá se enteró de todo y nos habló para regañarnos.

Cabizbajos,
todos aceptamos los regaños del señor
y de las mamás que fueron llegando por nosotros
(a sabiendas de la tunda que nos esperaba en casa)...

¡Fué un día padre, jajaj!
Después nos acordábamos y na'más nos daba risa.

Pero si sentí feo con Marita.

Y no por otra cosa,
pero ahora solamente espero la oportunidad
para decirle que nos perdone y que no se enoje con nosotros
para que otra vez nos pongamos a jugar en otro día lluvioso como ayer.


 
 
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