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viernes, 30 de septiembre de 2011

EN LA BANCA DEL PARQUE...


Fotografía: GOOGLE IMÁGENES



Tarde a tarde, para mí era cosa habitual
el ver a ése par de jóvenes enamorados
sentados en el mismo parque...
en la misma banca y prácticamente
en la misma posición cada cual.

Durante casi un año entero
(porque es casi el mismo tiempo 
que llevaba trabajando en la oficina
de la esquina de ese parque)
eran para mí, algo así como parte incluso,
del mismo hermoso lugar.

Suena bastante curioso...
sin embargo, créanme, era totalmente cierto.

Muy jovencitos aún,
los dos enamorados solían pasar largos ratos
así, él encuclillado y ella, 
delicamente sentada en la banca.

De esa forma los dos platicaban
y de la misma forma también peleaban.

Era muy curiosa la situación
y toda la circunstancia que le rodeaba.

En una ocasión, en hacía bastante frío...
el joven parecía decirlo algo como implorando;
ella, muy seria y algo consternada
únicamente escuchaba pero no viéndolo a los ojos
como normalmente lo hacía esbozando también
una dulce y hermosa sonrisa.

No.

Esa vez, ella solamente escuchaba
mirando hacia abajo.

Callada...
Triste...
Y llorando tierna y copiosamente.

Y él...
poniéndose las manos en el corazón,
una y otra y otra vez intentaba explicar,
decir, aclarar... ¡qué sé yo!
Como para convencecerla de algo entre los dos.

Fué algo incómoda la situación,
porque sin ser yo persona que guste de observar
y enterarme de los asuntos ajenos,
pues no podía evitar verlos a lo lejos,
a pesar de no poder -ni querer, realmente-
escuchar a lo lejos.

Sinceramente, 
la escena me conmovió y sentí pena por ambos.
Eran muy jovencitos, 
pero realmente me agradaba verlos cotidianamente.

No sé si mi tristeza no me permitía ser objetivo
mas, hubiera deseado poder hacer algo por los dos.

Y como si fuese un presagio...
fué la última ocasión en que los pude ver.

Nunca más volvieron al parque
ni jamás, ni por error o casualidad,
alguno de los dos regresó.

Tengo muy presente esa imagen...
La imagen dulce y tierna de dos jovencitos enamorados
que la misma vida y el tiempo,
logró brindarles una experiencia más en su haber
que seguramente contribuyó a hacer de ellos
mejores personas al vivir, al soñar... y al amar.
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