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sábado, 3 de septiembre de 2011

Nuestra vida en un puñado de cartas...



Fotografías: 
GOOGLE IMÁGENES


735..
Parece increíble, pero sí...
son 735 las cartas que tengo tuyas
desde la primera vez que recibí una misiva
escrita por tí: de tu puño y letra.

Sé que en estos tiempos no es muy usual
el que dos se escriban así... como antaño,
en una hoja de papel y cuidando que lo escrito,
corresponda a todo ése cúmulo de tantas cosas por decir;
por hacer saber... por hacer nacer
y por hacer surgir desde el fondo del corazón.

Nunca me imaginé que podría llegar a acumular 
4.9659 pedacitos de nosotros mismos,
a lo corresponderían los 10 años en que mantuvimos
esta correspondencia tan amada como anhelada.

¡10 años!...
Y si multiplicamos los 365 días en que a cada instante
estabas en mi mente y en mi corazón tan tuyo,
el resultado dividido entre el número de cartas recibidas
es precisamente ése: 4.9659 y más...
latidos tuyos, suspiros contenidos y pensamientos amorosos
que se encontraban ahí: en ese trozo de papel
tan esperado como tus mismas llamadas...

Ahora... al paso del inexorable tiempo,
entiendo que has formado a ser un pedazo no tan sólo
de mi historia misma, sino de un pasado que se ha ido
para nunca más volver.

Sí...
Aún te extraño.

Ciertamente...
Todavía no hay día en que, en algún momento,
me encuentre de nueva cuenta,
con el pensamiento volando hacia doquiera que
tú estés o te encuentres...

¿Que si me amaste...?
Quisiera pensar que sí...

Que en verdad me amaste.

¿Que si aún me amas?
No lo sé; pero lo que sí sé, es que jamás
el amor que dijiste tener para mí
y que haría de nuestra vida una felicidad infinita,
fué lo suficientemente grande, eterno y pródigo
como para hacer de toda nuestra historia en letras,
esa realidad tan soñada por nosotros 
para vivir juntos, así, por siempre y para siempre,
como solías decírmelo tanto en nuestras amadas cartas
como en tus amorosas llamadas. 

Que si -en verdad desearía creer-
fuí alguna vez
lo más puro y bello en tu vida...
como puras y honestas (todavía lo asumo como tal)
son las miles y miles de letras que signan todas y cada una
de esas hermosas cartas de un amor así...
como aquéllos de antaño:
a la distancia y de manera idílicamente platónica,
...realmente ahora, lo dudo, a decir verdad.

Mas, lo que eternamente guardaré,
son precisamente esas dulces y promisorias cartas de amor,
que alguna vez llenaron mi vida entera,
dándole sentido a mi existencia tan imbuída de trabajo,
de urgencias y de cuestiones ajenas al interior de mi vulnerable ser.

Ahora te veo así:
a la distancia y tan lejano como impersonal.

Mas, te agradezco el que ahora,
me hayas dejado un poco de lo que algún día hubo en tí,
en esas 735 cartas que, al tiempo y a las circunstancias,
representaron un sueño maravilloso y dulce para nosotros.

Sé que tu vida ahora,
en el lugar donde estés,
seguramente esto ni siquiera forme parte de tu pasado.

Todo lo contrario para mí.

Aún cuando en nuestros juegos escritos,
nos hablábamos de usted tratando de emular
cartas de amor entre un desconocido y una joven mujer
que en añosos tiempos únicamente podían tratarse así,
por medio de sutiles y tímidas cartas,
todo esto ha quedado para siempre guardado en mi corazón
porque gracias a tí,
una parte importante de mi vida y de mi existencia
volvió a surgir, en la forma de esas tan anheladas
como esperadas cartas, donde nuestra vida cobró material existencia,
aunque fuese únicamente por un tiempo...
un hermoso y amoroso tiempo que jamás
(consciente estoy) habrá de ser o regresar.



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