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viernes, 16 de septiembre de 2011

Un largo y solitario camino...


LONELY ROAD, US HIGHWAY 20, IDAHO
Fotografía de J. Labrado


Al fin un auto.

Llevaba muchas horas manejando
y realmente ya la monotonía del viaje
y lo rutinario de la carretera
estaban haciendo estragos en mí.

Me gustaba manejar aunque
en los últimos meses,
se estaba convirtiendo en una pesada carga;
mi trabajo como empleado de la administración
de un pequeño restaurante, me permitía que,
en mis tiempos libres pudiera yo trabajar como chofer
ya fuera transportando personas o en su defecto,
llevando algunos objetos o paquetes
a diversos lugares (o de diversos sitios)
de donde me contrataran.

Mas...
Realmente ya me estaba hartando esa rutina.

Yo vivía solo.
Eso prácticamente en estos tiempos es algo normal.

"Algo normal"...
En realidad, ya no sé qué sea normal o no actualmente.

Lo que sí sé es que lo que me parecía tiempo atrás fantástico
ahora se me hace tan pesado...
tan aburrido y, lo que es aún mucho peor...
tan lleno de soledad.
De pesada e inevitable soledad.

¡Cómo anhelaba quitarme la odiosa carga
de la relación que tenía!
Era mucho tiempo ya el que tenía con aquella persona.

Tanto y tanto amor...
para que finalmente,
al ir y venir de los viajes y la gente,
sucumbiera yo ante los encantos de alguien cualquiera...
olvidando a la mujer que me esperaba;
a la mujer que, enamorada profundamente...
esperaba y esperaba,
siempre anhelante,
siempre dulce...
siempre amorosa y fiel
y siempre ahí,
por siempre ahí.

Estos viajes ahora
me han permitido darme cuenta de todo lo perdido.

De todo lo que, por nada,
he perdido de manera inevitable.

Ése auto me ha sacado de mi marasmo
porque al fin he visto a otro automovilista
aparte de mí que me recuerda que ya me falta poco.´

No sé si pueda yo
(volviendo a mis pensamientos)
hacer algo... hacer mucho...
¡lo que tuviera que hacer!
Para intentar recuperar el amor,
a la persona...
la vida...
los sueños...
la confianza y la fé
que por mi estupidez y egoísmo
perdí caprichosamente.

Veo el mapa que llevo a un lado:
en la siguiente señal ya está
donde debo virar;
y habré llegado finalmente a mi destino...
donde espero descansar cuando menos,
un pequeño tiempo...
dándome un mínimo espacio para despejarme
y descansar unos minutos
ya que el retorno no puede esperar.

Ojalá de la misma manera
pudiera yo tomar el camino correcto
hacia la decisión adecuada...
las palabras precisas...
la sonrisa genuina y honesta
para recuperar lo que alguna vez sentí mío.

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