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domingo, 2 de octubre de 2011

A CONTRALUZ...




A CONTRALUZ
("ENJAMBRE" en concierto; Zacatecas)

Fotografía de TOÑO ORTÍZ




El concierto había ya comenzado;
más de 1000 almas se encontraban ahí reunidas
esperando por sus músicos favoritos...
aquéllos que con tan sólo el simple rasgueo
de las cuerdas metálicas de sus guitarras,
provocaban el colapso en los corazones.

Entre juegos de luces, efectos especiales y demás,
se podía advertir el perfil de uno de los músicos
quien, concentrado,
únicamente se dedicaba a hacer lo suyo:
a hacer música.

Aunque ciertamente,
el todo era un trabajo increíble y sonoramente espectacular,
él... así, a contraluz,
únicamente parecía querer fusionarse con su guitarra.

El efecto que causaba en la gente
el poder advertirlo así, muy dentro de su propio mundo...
quizá era también parte del encanto que,
sin desearlo propiamente,
generaba más delirio en los espectadores.

Gritos, emocionantes ovaciones...
canciones coreadas por las mil almas
que solamente para verlos...
para escucharlos y profesarles admiración
estaban ahí haciéndolos un todo conjunto
que vibraba y cantaba no importando el lugar
o las condiciones de la álgida temperatura.

Pero él permanecía en lo suyo...
como si nada o nadie estuviese en su derredor.

Y así transcurrieron las más de dos horas
en que los hombres del escenario,
daban la vida entera en cada una de sus notas,
en cada una de las canciones...
en cada uno de los movimientos
y en cada uno de cuanto intentaban transmitir
a todos los seguidores y fanáticos que ahí les acompañaban.

Pero él...
siempre él...

Con la mirada fija
-a veces en el instrumento
y otras tantas en la inmensidad-
seguió siendo el centro de las miradas.

Tal vez era...
porque a contraluz,
lo que más reflejaba
era su conjunción con los sonidos
haciéndose uno en una nota o en mismo contrapunto
con las cuerdas de su guitarra.

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