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martes, 25 de octubre de 2011

Filosofando...



YOUNG SMOKERS
(Fotografía de 3AMMO)



Y ahí se encontraban como todos los días
a la misma hora y prácticamente,
en la misma posición sentados en los escalones
del viejo edificio municipal.

El colegio quedaba a pocas cuadras del lugar.

En ocasiones, cuando salían temprano,
iban de inmediato a comprarse un café
y rápidamente, después de comer algo frugal,
se apostaban en su sitio acostumbrado.

Los dos amigos,
que se conocían desde muy pequeños
solían contarse sus cuitas,
platicar sus problemas 
y también reírse de las chicas que los perseguían
a pesar de no interesarse mucho en ellas.

Por supuesto que había la chica ideal
para cada uno de ellos;
mas, como suele suceder en esa época dorada...
a quienes nos gustan no les gustamos
y a quienes les gustamos, pues sencillamente
no nos interesan....

Cosas de esta loca y absurda vida.

 Debiera ser tan simple
(y ellos los asumían como tal)
el que si alguien te agrada pues, ya, como vas,
le hablas, se conocen, salen y se enamoran.
Punto.
Fin de la historia.

Pero no.

Y ésa era la constante en las pláticas 
de estos dos grandes amigos.

La vida y las mujeres.
Bueno, más bien, las chicas
-dicho en sus propias palabras-
porque decir "mujeres"
se les hacìa tal vez,como referirse a sus propias madres
y no... eso no iba con ellos
(o al menos, no por el momento,
aunque sí, de vez en vez
también comentaban que todavía se les hacían
también muy guapas ciertas mujeres algo mayores)...

Pero bueno...
también hablar de los padres, claro, estaba contemplado
¡era un tema obligado!
Porque... ¿a quién no le fastidia lidiar con ellos?

Que si no hay comprensión...
que si son de otros tiempos
porque ya están bastante anticuados;
que si la política también tenía que ver
y que todo era lo mismo...
una gran porquería, ¡en fin!

Los dos jóvenes, que a pesar de no ser tan mayores,
fumaban impresionantemente
un cigarro tras otro...
creían poder seguir filosofando y así,
intentar componer lo que consideraban no está del todo bien.

Y así...
colilla tras colilla 
e ideal tras ideal,
este par de buenos amigos
pasaban largas horas
contemplando a la gente que caminaba en la plazoleta
intentando comprender del todo
el funcionamiento del mundo nuestro
que en ocasiones parecía tener cuestiones de vida
no muy acertadas o no muy convenientes
en esa  hermosa edad
en que todo suele componerse filosofando y charlando 
muchas veces, en compañía de un gran amigo
o de un infaltable cigarro.





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