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martes, 18 de octubre de 2011

NIEGO, NI EGO...


 



Niego... NI-EGO
(Fotografía de Saúl Landell)



Envuelto en un azul profundo,
el ego inició su camino anunciado:
ni sol,
ni aire,
ni nada...
solo con su interioridad más recóndita.

El ego negaba su propia existencia;
"niego"... decía.
"¿Ni ego?..."
(pensaba).

Mas el sinuoso camino andado,
le signaba vehementemente...
ante el bullicioso silencio,
niego la nada (dijo para sus adentros).

Y así, el ego seguiría andando
y negando todo, menos
(y muy a su pesar)
su propia existencia...
hasta el lado más obscuro,
de la razón anhelada.


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