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sábado, 29 de octubre de 2011

Nuestros mundos mezclados...






MIXED WORLDS
Fotografía de 3ammo


Recién llegada a la ciudad
y después de muchos años fuera de ella,
la mujer se dispuso a tomar un delicioso café;
así que de esta manera, decidida entró al bullicioso lugar.

Habiendo ya ordenado un latte,
se sentó para retomar el libro aquél que tanto
ha intentado terminar mas,
por mil y un cosas, jamás puede pasar de página.

El hombre de gorra no deja de mirarla.
Desde que ella entró al lugar
-colocado en la barra del fondo de la cafetería-
no ha dejado de observarla;
tomando su vaso con café
a grandes pasos, se acerca hacia donde ella,
absorta en la lectura, se encuentra sentada.

Al sentir su mirada y su cercanía,
la mujer sobresaltada voltea rápidamente;
ambos se sorprenden y esbozan enormes sonrisas:
¡hacía más de veinte años que no se veían,
desde aquéllos tiempos inolvidables de la escuela!

Rápidamente (y después de un sentido abrazo)
ella lo invita a sentarse en su mesa
para iniciar un impresionante diálogo con reminiscencias
de vida adolescente y primera juventud compartidas.

Ése fué el principio de la historia...

Comenzaron los recuerdos,
las anécdotas, los sobrenombres de los amigos
y las bromas a los compañeros
sin faltar los chistes de los profesores.

Repasaron en unos cuantos minutos,
prácticamente todo un ciclo escolar
entre risas alborotadas y sonoras carcajadas.

Y el tiempo pasó rápidamente al grado
de tener que despedirse.

Sin embargo no todo quedó ahí:
habiendo comenzado a platicar acerca de su vida
después de la escuela,
se dieron cuenta de que lo poco que habían convivido
-porque no eran del mismo grupo de amigos-
no habia sido obstáculo para que ahora,
su vida real y cotidiana les mostrara
que algo más que el mismo bachillerato,
les unía y les hacía tener coincidencias de por medio.

Que las profesiones de ambos,
tan distintas pero tan llenas de propósitos de vida para los dos,
eran lo que ahora más les llamaba la atención
tanto a uno como a otro...
Ella, publicista y él periodista en activo,
encontraron más de un gusto similar
tanto en cuestiones de trabajo como en aficiones personales...
Que si la misma música...
Que si la película o el programa tal... en fin.

Otro abrazo breve y urgido
fué la emotiva y momentánea despedida
por la falta de tiempo mas,
con el compromiso de verse al otro día a la misma hora
y en esa misma mesa del mismo lugar.

Y evidentemente, sus diferentes mundos se encontraron;
ciertamente, a partir de ese día,
todos los días era usual y acostumbrado verles ahí.
La misma mesa y las mismas dos personas...

Y los hilos del destino nuevamente hicieron presa
de dos seres que, jamás hubiesen imaginado
sus mundos encontrados por una taza de humeante café.
Sí...
Así suelen ser las cosas de nuestro buen mundo;
nunca podemos saber,
qué nos depara la vida misma a la vuelta de la esquina.

Ella y él
(o él y ella, da lo mismo realmente)
se volvieron inseparables compañeros de charla
mezclando el aromático y humeante café
con un sino de vida inesperada e impensable.

Y finalmente...
lo más satisfactorio para todos los que día con día
podíamos ser testigos de esa creciente relación,
fuera aquél comentario de un ya muy enamorado hombre
diciéndole a una amorosa y embelesada mujer...
"quién lo iba a decir: con nuestros mundos mezclados
tú y yo aquí... juntos y hasta el fin de la eternidad"
sellando sus labios con un dulce y prolongado beso...

Porque aún y a pesar de lo terrible
de la existencia nuestra,
todavía la esperanza en el amor existe...
no importando si creemos que no es para nosotros
o si jamás encontraremos a esa persona especialmente
creada para compartir destinos y mundos
en aras de la felicidad a borbotones por siempre
(o hasta que Dios o la vida nos digan que tenga que ser)...




 
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