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jueves, 13 de octubre de 2011

SIMPLES LETRAS...






Fotografía: Martes.13


Está lloviendo.

Seguramente así seguirá el resto de la tarde...

Miro el reloj.
Todavía falta mucho para anochecer
y el soporífero comentario de mi compañera de escritorio
me hace salir, por un instante, de mi marasmo.

Intento poner cada cosa en su lugar.
Intento, realmente intento
ubicar cada letra en su correspondiente espacio;
las gotas de lluvia se hacen cada vez más y más grandes,
tanto así, que pareciera que el techo fuese de lámina
por el estruendo tan grande que provoca su choque frontal.

No logro concentrarme...
Por un lado el terrible ruido del aguacero que cae
y por otro, la bola de escuicles jugando en el parque
que se encuentra frente a la oficina... ¡tan escandalosos, por Dios!

Como si eso fuera poco,
la pesada de mi compañera de escritorio 
hacièndose la graciosa platicándome sus aventuras personales.
(¡Y a mì qué, la verdad!)...
Y a pesar de que pongo mi peor cara de indiferencia
eso no parece inmutarle, 
ya que su parloteo incesante me taladra por todas partes.

Las letras...
Esas letras que van y vienen en mi mente
una y otra y otra vez,
como no queriendo que olvide yo el significado real
de lo que, en conjunto, tienen como simbólico mensaje:

Y
A... (y me detengo porque ya sè lo que sigue
y me niego con el corazón despedazado a aceptarlo)

N
O... (¡es que no puede ser...! ¡No puede ser!)

T

A... (y las lágrimas ahora sí inundan mis papeles
como si hubiese salido a la calle a mojarme 
como todos esos insolentes niños a los que no les importan
los problemas, las tristezas o las desventuras de todos los demás)..

Y lloro.

Esas letras, tan temidas como nunca esperadas
me bullen y revolotean incesantemente.

YA NO TE AMO.

Punto.
Eso es lo que esas malditas letras
finalmente y todas juntas,
me reventaron en la cara en un simple papel,
que la vida entera y los sueños compartidos,
no lo serían más, ni por equivocación.

Mi compañera de escritorio me saca de mis pensamientos.

"¡Ya es la hora!... ¿Te quedas o te vas?"...
Sin contestarle, muevo mi cabeza afirmando;
ya a solas...
me concentro nuevamente en la lectura del papelito
que, jugueteando escribí la otra noche.

Sí...
Lo miro y lo reviso por todas partes.
Lo que está ahí escrito es la gran verdad de mi existencia.
"YA NO TE AMO"...

Sí es verdad.
YA NO LO AMO...

Y cuando me atreva a dárselo,
sin titubeos se lo aventaré en la cara...
para que antes de que me engañe él a mí;
antes de que deje de amarme
o de que me diga que ya no le importo... 
yo se lo haré a él para que vea lo que se sufre
y se dé cuenta de lo que ha perdido...

En ese diálogo conmigo misma estoy enfrascada
cuando veo desdeñosa por la ventana 
para advertir si frente a mí,
se dibuja la silueta 
de un alguien que,
esperando en el parque,
me busca expectante y enamorado...
como tarde a tarde
desde que recuerda mi atribulada existencia.

Guardo rápidamente mis cosas
y de súbito rompo el papelito aquél.
Tal vez, cuando me llene de valor...
pueda ser que se lo dé.



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