Buscar este blog

jueves, 10 de noviembre de 2011

EL FOTÓGRAFO...



Sin título
Fotografía de 3AMMO



La locación estaba como hervidero;
todo el mundo corría por todas partes:
maquillistas, sonidistas, iluminadores,
dobles, mezcladores de sonidos, el conductor de la grúa...
¡en fin!
¡Era toda una revolución ese lado de la calle!

Más de un curioso (entre ellos yo, por supuesto)
estábamos super pendientes de todo cuanto sucedía.
El encargado de la seguridad del lugar
iba y venía presuroso y totalmente estresado;
más de 10 veces nos había dicho en tono amenazante
que, si no guardábamos compostura y silencio,
nos tendríamos que ir inmediatamente.

A varios de nosotros nos daba risa verlo así,
todo histérico y preocupado porque no molestáramos
a nadie, vamos, ya ni siquiera porque nos tratáramos de
acercar a los artistas que ahí estaban intentando
terminar sus escenas.
Pero bueno, obedientes todos, asentíamos una y varias veces
cada vez que él pasaba y nos hacía la misma advertencia.

Mas, en la acera de enfrente
(porque era una avenida muy ancha, en realidad)
lo que sinceramente llamaba mi atención,
era ver sentado en las mesas del cafecito de la esquina,
a un hombre joven y sereno;
era un fotógrafo que parsimoniosamente, hacía su labor.

Recuerdo que, sabedores de la filmación todos,
llegamos desde muy temprano para acomodarnos
y tener un lugar privilegiado de todo cuando sucediera ahí,
en ese lugar donde nunca se había hecho una película.
Y desde que llegué, ese joven fotógrafo ya estaba ahí.
Muy arropado, porque en esta época,
el frío estacional arrecia en las madrugadas y,
aunque va disminuyendo conforme el día avanza,
pues se siente y muchísimo muy fuerte.

El caso es que él, este amigo fotógrafo,
no se perdía ningún detalle de todo lo que ahí pasaba;
desde que comenzaron a instalarse todos los del staff
hasta la llegada (uno a uno)
de los actores que protagonizaba esa cinta de amor y aventuras.
Él, pendiente de todo...
hacía tomas prácticamente a cada instante
y eso también era lo que me causaba mucha intriga.

Preguntando, precisamente al hombre estresado
que nos vigilaba cada que podía,
me dijo corriendo que era el encargado de registrar
la memoria fotográfica del filme.
"¿Memoria fotográfica?"...
(me dije)...
¡Qué maravilla!
Porque entonces no bastaba todo el trabajo cinematográfico
que se realizaba en cada una de las tomas,
sino que también, se llevaba un perfecto archivo de absolutamente
cuando sucedía, acertado o no, erróneo o adecuado...
¡todo todo!

Así que el resto del día lo pasamos ahí
(bueno, hasta que nos permitieron quedarnos, la verdad)
porque cuando culminaron las escenas
-y los actores estaban ya exhaustos de repetir
más de 5 veces una misma escena que no quedaba-
pues nos tuvimos que despedir los que ahí estábamos,
mas... el hombre aquél no dejó su lugar.
Me imagino que parte de su tarea era también registrar
hasta que se fuera el último de los hombres...
En realidad, no lo sé.

Pero bueno...
yo guardo esa imagen del joven fotógrafo
aislado de todos, pero pendiente del mundo
que se construía en esa locación
que finalmente, representaba el lugar perfecto
para rodar una película más de acción, amor y aventuras.



 
Publicar un comentario