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jueves, 24 de noviembre de 2011

Ésos hombres de negro...




MEN IN SUITS
Fotografía de 3AMMO



Como es usual,
a la hora en que salimos a comer
vamos al restaurante que está frente
a las viejas oficinas de la empresa.

Y si vieran cómo disfruto de esos minutos
que se supone, 
destinamos únicamente para comer...

Veo a mi alrededor y sí,
me siento en agradable confort
tanto con el sitio, 
como conmigo misma.

Me gusta el lugar.

¿Pero... por qué me gusta?

(Respiro profundamente...
e inhalo lo más que pueda
absorber mi organismo de aire
que considero, todavía es,
lo más limpio posible
en esta gran ciudad).

Bueno, porque independientemente
de que es un barrio de aquéllos 
que todavía existen en las colonias de antaño
de las ahora metrópolis en que vivimos
y desarrollamos nuestras vidas
-entre claxonazos, gritos desesperados
y bocanadas de smog y estrés andante-
y donde aún encontramos lugares como esta colonia
en la que se puede ser, estar y hasta disfrutar. 

Aquí...
sentados todos
(y no importando cuántos seamos)
realmente podemos hacer buen uso de unos minutos
de santa paz y de una frugal comida
pero agradable y sin prisas.

Y una de las cosas que gozo mucho más,
es el ver pasar a todas las personas 
a esta hora en que,
pareciera detenerse todo para que,
con los tímidos rayos de sol a veces
(y otras más, con el sol a todo lo que da)
tranquilamente -y después de comer,
asumo en mi interior-
caminan aprovechando los instantes
para conversar plácidamente unos minutos.

De todas esas personas...
a quienes siempre me agrada ver cotidianamente,
es a un par de hombres (uno de más edad que el otro)
que siempre e invariablemente,
pasan frente a donde estamos comiendo.

Ésos hombres de negro
(como suelo decirles para mis adentros)
me llaman muchísimo la atención;
no hay día en que no me imagine cuál sea
la situación del día para cada uno de ellos.

A veces pienso que son padre e hijo;
como les veo tan bien vestidos
incluso llego a imaginarlos como los dueños
de una gran empresa, una firma consultora quizá.

En otras ocasiones,
me imagino que son dos grandes amigos...
y que probablemente son el mentor y el sucesor
de algún consorcio transnacional
y que tarde a tarde,
ambos aprovechan para hablar de algún asunto,
una negociación probablemente,
muy importante a realizar.

También suelo pensar que simplemente
son dos muy buenos compañeros de trabajo
y que a falta de tiempo para ir a casa,
únicamente se acompañan en este espacio
para comer y también, para departir un poco.

Mil y un cosas se me vienen a la mente
cuando ésos hombres de negro,
tan elegantes y tan bien presentados
pasan delante mío sin siquiera percatarse
que día a día, 
espero afanosamente a verlos...
para quizá, 
entretejer la historia del día en la cual,
uno de los dos, 
siempre tiene algo bueno que compartir al otro.

Así que...
habiendo ya pasado en este día,
pues tendré que esperar nuevamente
a que mañana,
a la misma hora
(y yo por supuesto, en este mismo lugar)
les vea pasar
para una vez más,
tratar de construir una nueva historia
donde ellos, los hombres de negro,
sean mis apuestos protagonistas.






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