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lunes, 7 de noviembre de 2011

MEMENTO MORI...





MEMENTO MORI
Fotografía de Carlos López "Antakistas"





"Tiempo de morir..."
Al ver esa rosa ahí, marchitándose de a poco,
mil y un cosas se removieron en mí.

Siempre me han gustado las flores,
en particular las rosas y no nada más rojas, 
sino de muchos otros colores...
Sin embargo, al ver a esta hermosa pero ya seca flor,
la tristeza era algo inevitable en mi interior.

¿Qué podría significar en una flor 
el tiempo de dejar de existir?...

Probablemente, dirían muchos,
nada.
Sencillamente, porque se cumple un ciclo de vida y ya.
Para las flores es un simplemente, llegar al punto final.

Sí...
Tal vez tengan razón, mas...
¿será el mismo efecto tan duro, tan racional...
tan tajante cuando las personas dejamos de existir?
Porque bien me pueden entonces decir
que también morimos porque cumplimos nuestro ciclo vital.

Punto. 
Y viéndolo desde esa perspectiva,
es verdad.
No hay más y no tendría por qué haber angustias,
dolor o trances traumáticos o de sufrimiento en las personas
si fuésemos tan  absolutamente conscientes de nuestro papel
efímero en este mundo en que nos ha tocado vivir.

No es verdad.
El momento de morir nunca es bien recibido
ni mucho menos se está conforme con ello
porque honestamente, no se nos prepara nunca
para vivirlo ni mucho menos, para aceptarlo.

De hecho, me parece sumamente cruel
que el momento de morir para una flor
sea tomado como un hecho normal...
sin mayor importancia,
cuando se trata también de un ser que ha dejado parte de sí
en esta misma faz de la tierra a la que yo pertenezco
y de que todos formamos parte.

Duele mucho el que los seres humanos
seamos así.
Porque al ver a esa hermosa flor,
me imagino la belleza marchita de alguna mujer
que en tiempos mejores fuera bella y joven;
mas... ya en su vejez, 
pareciera que a nadie le importa que su muerte
llegue a ella, rodeada de la más completa 
y absoluta soledad.

Sí.
Esta flor morirá tal vez mañana.
Pero yo guardaré sus hermosos pétalos
aunque ya sin vida alguna,
para así preservar en ellos... secos y sin suavidad,
la esencia maravillosa de un ser hermoso
que dió su vida cumpliendo sí, su ciclo vital,
pero dejando parte de su aromática presencia
en la mente y el corazón de todos cuantos la admiramos.





MUCHAS GRACIAS, CARLOS LÓPEZ
POR   PERMITIR ME UTILIZAR 
ESTA BELLÍSIMA IMAGEN...



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