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jueves, 8 de diciembre de 2011

Diego Rivera: 125° Aniversario de su Natalicio...


Diego Rivera y Frida Kahlo
(Fotografía: Google Imágenes)



DIEGO RIVERA es, por antonomasia, uno de los más grandes íconos de la plástica mexicana, representante por excelencia del muralismo mexicano y creador incansable así como activista político y social hasta su muerte.

Independientemente de la simbiosis artística (aunque en solitaria actividad artística y creativa individual de cada uno) con otro de los símbolos de las artes plásticas en México y el mundo, FRIDA KAHLO -su esposa-, la mundial admiración hacia este gran artista se focalizó en el desarrollo de sus murales.

Para Diego Rivera, el uso temático en sus murales obedecía a la necesidad de levantar la voz y hacer una evidente declaratoria hacia la situación sociopolítica, económica y cultural que imperaba en aquéllos años del México existente.
De la revista electrónica del City College de San Francisco, retomamos los siguientes fragmentos de una entrevista realizada por Dorothy Puccinelly a Diego Rivera en San Francisco, 1940 con respecto del mural "UNIDAD PANAMERICANA" que en esos momentos se encontraba realizando:


“El mural que estoy pintando ahora trata de la unión entre la expresión artística del Norte y la del Sur de este continente, y eso es todo. Considero que para lograr un arte americano, verdaderamente americano, será necesario esto, combinar el arte indígena, el mexicano y el esquimal, con un impulso creador similar al que produce máquinas, la invención que emana del lado material de la vida, que es también un impulso artístico, primordialmente el mismo impulso, pero con otra forma de expresión”.

“En el centro de mi mural hay una figura grande; un lado consiste en el cuello de Quetzalcóatl, con elementos de la diosa mexicana de la tierra y del dios del agua. El otro lado de la figura consiste en una máquina, la máquina utilizada para fabricar salpicaderas y piezas para aviones. De un lado de esta imagen está la cultura norteña y del otro, el arte sureño, el arte de las emociones. Hay gente trabajando en la creación de esta figura, artistas del Norte y del Sur, mexicanos y norteamericanos. Puse también a Fulton y Morse, artistas que además de ser pintores, inventaron herramientas de la revolución industrial, el telégrafo y el barco de vapor, los medios para transportar ideas y materiales. Del Sur viene la serpiente emplumada, del Norte, la banda transportadora. Esto es, pues, lo que intento expresar en el mural”.

En ambas Américas veo a muchísima gente pintando, hasta donde puedan, como Picasso, como Matisse, como Cézanne —no como ellos mismos sino como algún europeo que estiman. Picasso pinta lo que él siente, y sólo lo que él siente. Si él cree que está copiando algún estilo ajeno, quizás el griego, el resultado no es arte griego, es otra cosa, por lo que Picasso puso de sí mismo. Luego, él asimila lo que ha copiado, y pronto su expresión es toda Picasso.

“Aquí en el edificio de Bellas Artes hay un hombre tallando madera. Este hombre era ingeniero, un hombre preparado y complejo. Vivió entre los indígenas y después llegó a ser artista, y por un tiempo su arte era como el arte indígena —aunque no del todo, pero él ya había asimilado muchísima sensibilidad indígena y ella se reflejaba en su arte. Lo que talla ahora ya no es arte indígena, sino su expresión propia, y ahora su expresión propia contiene lo que ha sentido, lo que ha aprendido de los indígenas. Eso está bien, así es como debe ser el arte. Primero la asimilación y luego la expresión. Pero, ¿por qué creen los artistas de este continente que tienen que asimilar siempre el arte europeo? Deberían recurrir a los otros americanos para enriquecer su obra, porque si imitan a Europa el resultado será siempre algo que ellos no podrán sentir, porque al fin y al cabo, no son europeos”.

“Yo no creo que la capacidad para la expresión artística tenga nada que ver con la raza o con la herencia. Con la oportunidad, simplemente. En esta civilización estamos más aglomerados, más apresurados, y desde la niñez tenemos que hacer cosas que no queremos hacer, y así se destruye lo que es creativo, o cuando menos se encauza a la fuerza en otras direcciones no artísticas, debido a la presión que existe en contra de la verdadera expresión artística. De modo que la gente de esta civilización expresa sus emociones de maneras no artísticas, y el ambiente impide la función del artista.

“En el Sur o muy al Norte, donde no existe un sistema que ordene siempre ‘haz esto, haz lo otro’, allí sí es fácil producir arte, porque allí los artistas no se reconocen como tal, ni saben que el arte es algo ajeno a la vida, ni que para hacer arte hay que ser un genio o un loco. Allí producen arte por su amor a los animales, los cazan para alimentarse, los matan, sus emociones están vinculadas a los animales —así que expresan estas emociones en estas pequeñas piezas talladas. A ellos no se les han exprimido sus emociones y por lo tanto, son capaces de funcionar como artistas”.



(Adaptado de la entrevista de Dorothy Puccinelli con Diego Rivera, San Francisco, 1940)

MURAL "UNIDAD PANAMERICANA"

Copyright © 1998-2004 City College of San Francisco


Diego Rivera, 1940
Fotografía: City College San Francisco


Con información de:


Si deseas saber más de este mural, del proyecto en sí e incluso, ver el mural por tableros, te invito a pulsar el siguiente vínculo:




 
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