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lunes, 31 de enero de 2011

LO DIFÍCIL QUE ES DESPEDIRSE...




LO DIFÍCIL QUE ES DESPEDIRSE
(Galería fotográfica de Fano Quiriego)


Epifania no podía desprenderse de su dolor.
Un estrecimiento lento pero constante invadía su cuerpo;
la noticia le había tomado por completa sorpresa:
Marcial había muerto... ¡había muerto!

Alto, fuerte, trabajador y amoroso...
ése era su Marcial; su hombre, su confidente,
su amigo, su esposo y el amor de su vida.
El mejor de todos los hombres del pueblo.

Desde niños se habían prometido amor eterno
atrás de la nopalera de doña Jovita, la curandera;
Marcial le regaló una hermosa rosa color rojo
diciéndole que con ella le daba toditito su corazón.

Epifania la recibió con el rostro arrebolado,
llena de temor porque su padre los viera,
pero también, llena de virginal y puro amor
por ese muchachito poco mayor que ella, totalmente enamorado.

Ya mayores, Juvencio -el hermano mayor de Marcial-
a falta de padres, pidió a Danilo la mano de Epifania
en una ceremonia ante toda la familia de ella
y los más importantes de los notables del pueblo.

Y a partir de ese instante, Epifania fué la más felíz de las mujeres.
Su Marcial era el sueño de más de una
y la envidia de todas en esas agrestes tierras...
¡pero él era suyo... solamente suyo y para siempre!

Sin embargo, lo que ni Marcial ni Epifania sabían,
era que en los últimos días,
un grupo de malvivientes había llegado de la ciudad
para apoderarse de todas las buenas tierras de siembra y cosecha.

Marcial no se iba a dejar... ¡claro que no!
Tomando su machete y poniéndose la pistola al cinto,
salió corriendo junto con su hermano Juvencio
y sus cuñados Artemio y Ramiro y varios hombres más para el monte.

Epifania llorando le suplicaba que no se fueran...
¡que por favor no subieran al obscuro monte!
Mas, sus llantos y los de las otras mujeres
fueron ignorados por los hombres cuya sangre hervía de coraje.

36 horas pasaron.
36 horas largas y maldecidas horas (a decir de todos en el pueblo)
pasaron cruenta y agónicamente...
porque lo que los labios callaban, los corazones ya presentían...

Sí... cerca del atardecer, un pequeño muchachito,
que se había ido a escondidas tras los hombres
llegó jadeando y lastimeramente quejándose...
lloraba y gimoteaba; 
sus palabras entrecortadas únicamente decían: 
"...los mataron... ¡a todos los mataron!".

Epifania y las demás mujeres gritaron escandalosamente...
algunas se desmayaron; otras más, en silencio continuaron sus lamentos.

Epifania lloraba...
lloraba incesante y dolorosamente.
"Marcial... mi dulce Marcial, ¿qué hiciste amor mío?"...
pensaba sin lograr que las lágrimas dejaran de surcar 
su pálido y desencajado rostro.

Y finalmente, se dejó caer,
así, con pesadez y sin ganas de seguir viviendo...
"Mi Marcial..." balbuceaba Epifania,
"Mi Marcial..."...

Lo difícil que es despedirse...
y más aún, en circunstancias tan impotentes como injustas,
es lo que a Epifania y las demás mujeres del pueblo
les explotaba en el pecho y les dolería para el resto de su existencia.









domingo, 30 de enero de 2011

¡LOS COLORES DE LA VIDA!




CAKE!!!
(Muftysludge Photo)





Cuando muy pequeñitos, pasábamos mis hijos y yo,
frente a la colorida y super antojadiza
vitrina de la pastelería azul,
sí... la de la esquina del barrio de su niñez.


¡Era maravilloso ver esa increíble vitrina
llena de todos los postres, pasteles y demás exquisiteses
de los más bellos colores y variadas formas
que jamás pudiésemos haber imaginado!


A pesar de ser yo adulto,
(y ser la mamá de los niños, ja...)
para los tres era una experiencia excitante
y muy anhelada el posarnos frente a toda esa dulce delicia.


Mis pequeños hijos ¡brincaban de emoción
al no poder elegir entre cuál de todos
estaba el gran postre que llevaríamos a casa
como cada domingo que salíamos!


Yo siempre les decía que así como veíamos
todos esos pastelillos, galletas y pays y postres
llenos de mil colores y tamaños, con formas
diferentes y variadas, así era la vida misma.


Ellos, me miraban fijamente como diciendo:
"¿nuestra vida es un postre o un pastelito, mami?...".
Yo reía abiertamente, con la mejor de mis sonrisas
y les decía: "por supuesto que no, mis amores"...


Lo que les explicaba siempre,
era que nuestra vida depende de cómo la veamos
y la fuéramos construyendo al paso del tiempo y de los años...
y que de eso dependía lo felices que podríamos ser siempre.


Que nuestra vida, podemos pintarla de mil colores...
¡los más hermosos y brillantes colores que encontráramos
o que pudiesen existir en todo el universo!
Y que de esa manera, nunca estaríamos tristes o nos sentiríamos solos.


Al paso de los años, creo que logré
lo que con tantos domingos frente a esa exquisita vitrina,
me propuse sembrar en mis dos pequeños hijos:
depositar en sus pequeños corazones, la semilla del amor...
del amor hacia la vida,
o hacia las cosas que cotidianamente hacemos.


Aún hoy, desde mi cómodo sillón de reposo,
en el que entretejo mis sueños con mis recuerdos...
la visión de un par de chiquillos gritando y saltando
frente a los más preciosos postres de mil colores,
me acompaña en mis solitarias tardes o en mis noches de insomnio.


Los dos son gente de bien:
aprendieron que ante los avatares de la vida misma,
si logramos asumir una actitud de entereza y de optimismo
sin dejarnos caer, ¡siempre los colores de la vida les darán alegría por vivir
tal y como esos deliciosos pastelillos, nos lo hacían sentir
domingo a domingo...!





sábado, 29 de enero de 2011

LOS VOLADORES DE PAPANTLA, VERACRUZ...










VOLADORES DE PAPANTLA
(tan cerca del sol)

Todas las demás fotografías
 tomadas de GOOGLE IMÁGENES

Papantla es una región llena de historia, de cultura y de tradición no únicamente para mi estado Veracruz, sino en general para todo México.

Papantla se encuentra ubicada en la región norte del estado; es muy conocida por albergar a la zona arqueológica de EL TAJÍN (un patrimonio cultural e histórico sumamente importante a nivel mundial) y también, por ser un lugar donde el cultivo y producción de la vainilla se realiza incluso, para actividades de exportación.

Sin embargo, algo que hace de PAPANTLA y de su maravillosa gente un lugar digno de conocerse y visitarse es el hermoso vuelo de sus hombres pájaro, es decir, de sus valientes voladores de Papantla.
LA TRADICIÓN DE LOS VOLADORES DE PAPANTLA tiene sus antecedentes en el México antiguo previo a la llegada de los españoles.

De la página oficial del gobierno del estado de Veracruz (mi estado, cuyo nombre completo es VERACRUZ DE IGNACIO DE LA LLAVE), estoy ofreciéndoles la siguiente información para saber más de esta gran tradición totonaca (uno de los grupos étnicos al que pertenece toda la población de la parte norte del estado de Veracruz): LOS VOLADORES DE PAPANTLA, LOS HOMBRES/PÁJARO:



"La Agonía de los Hombres - Pájaro


Voladores de Papantla
Los orígenes de la ceremonia de los voladores se remonta a la época prehispánica. Aunque no se tiene una fecha exacta, se sabe que a la llegada de los conquistadores, sus principales cronistas consideraron esta danza como un juego, quizá porque originalmente el atuendo empleado consistía en trajes confeccionados con auténticas plumas de aves que representaban águilas, búhos, cuervos, guacamayas, quetzales, calandrias, etcétera.


Si bien los antecedentes de la danza no están plenamente identificados, existe una leyenda que describe el posible motivo de la ceremonia: Hace muchos años, una fuerte sequía en la zona del señoría de Totonacapan [que comprende los límites de los actuales estado de Veracruz y Puebla] causó estragos entre los pueblos de la región y diezmó gran parte sus habitantes.


Un grupo de viejos sabios encomendó a unos jóvenes castos localizar y cortar el árbol más alto, recio y recto del monte, para utilizarlos en un ritual complementado con música y danza, con el fin de solicitar a los dioses su benevolencia para que les concediera lluvias generosas que devolvieran su fertilidad a la tierra. Este culto debía realizarse en la parte superior del tronco, para que las oraciones expresadas con fervor fueran escuchadas en las alturas por sus protectores.

Al parecer, el buen resultado que dio esa celebración fue acogido como un tributo que debería realizarse periódicamente, convirtiéndose en una práctica permanente, que en un principio se llevaba a cabo al inicio de la primavera, para esperar una buena fertilidad. Actualmente, las fechas varían según la región.



El Palo Volador

Contrariamente a lo que se piensa, la ceremonia de los voladores no inicia cuando éstos se arrojan al vacío. Hasta hace algunos años, el ritual comenzaba con la selección del palo volador por parte del caporal (máxima autoridad del grupo). Este se internaba en el monte en busca de un buen árbol; al ser localizado, se danzaba en torno, inclinando el cuerpo en forma de reverencia y en armonía con un son conocido como del perdón y se señalaba hacia los cuatro puntos cardinales con bocanadas de aguardiente.



Antes de iniciar el derribe del árbol, se limpiaba el camino de la posible caída para evitar dañar la estructura; posteriormente se procedía al corte: cuando el palo se encontraba ya en el suelo se le quitaban las ramas y follaje hasta dejarlo pelón. El siguiente paso consistía en transportar el poste desde el monte hasta el centro de la población, empleando pequeños troncos a manera de rodillos, por donde se deslizaba y era jalado por los hombres. Quedaba prohibido pasar por encima del tronco o que mujer alguna lo tocara, ya que podría ser un augurio de mala suerte para los voladores.

Al llegar al lugar donde se incrustaría el mástil de madera, se tejía a su alrededor una escalera de liana o soga que permitiera llegar a la punta. Antes de parar el poste en el pozo, se realizaba un ritual consistente en la siembra colocación- de un gallo o siete pollitos vivos, los cuales eran rociados con aguardiente, además de tabaco y tamales, que en conjunto servían de ofrenda para que el poste no reclamara la vida de los danzantes.


El palo volador se compone de: mástil, el cual se encuentra incrustado al suelo, en cuyo extremo superior soporta al tecomate (manzana o mortero), aparato giratorio y principal punto apoyo y equilibrio de los danzantes; cuadro o bastidor, en donde se apoyan los voladores que se lanzarán al vacío, sujetos únicamente por los calbes de lazo amarrado y enrollados a los trinquetes del mástil.


Algo más que adornos

Aunque originalmente la vestimenta de los voladores eran disfraces elaborados con plumas de aves, debido al proceso de mestizaje la indumentaria fue cambiando ante la influencia española. Hoy el traje empleado en el rito es usado por los indígenas totonacas encima de sus tradicionales prendas de manta blanca.



Para la ceremonia, el volador se cubre la cabeza con un pañuelo amplio o paliacate, sobre el que se coloca un gorro cónico, en cuya cima se localiza un pequeño penacho multicolor en forma de abanico que simula el copete de un ave, además de simbolizar los rayos solares que parten de un pequeño espejo redondo que representa al astro.



Unos largos listones de colores se deslizaban por la espalda del danzante, simulando el arcoiris que se forma después de la lluvia. El resto del tocado está adornado con flores de diversos tonos, símbolos de la fertilidad de la tierra.

Sostenidos del hombro derecho en dirección diagonal, sobre pecho y espalda penden dos medios círculos de tela o terciopelo rojo que representan las alas de los pájaras; encima de ellos se encuentran figuras de flores, plantas y aves de distintos colores y tamaños, bordadas con lentejuela, que aluden a la primavera; de la parte inferior penden unos flecos dorados que reproducen los rayos del Sol.


En la cintura del volador, por delante y por detrás, nuevamente se aprecian los dos semicírculos con motivos similares a los antes mencionados. El pantalón de tono rojomuestra, a la altura de las pantorrillas, adornos de chaquira y espiguilla; en la parte inferior se aprecian los flecos dorados, rematados por los botines de piel con tacón alto. El empleo del color rojo es considerado como representativo de la sangre de los danzantes muertos y la calidez del astro rey.


En la Danza de los Voladores la música se encuentra a cargo del caporal, quien ejecuta con un tamborcillo y un flautín todas las melodías: el tamborcillo, elaborado de madera con dos vistas de cuero, se sujeta a la palma de la mano del carpoal por medio de un amarre a manera de pulsera; se golpea con una pequeña baqueta o vara de madera liviana que marca el ritmo. El flautín de carrizo con tres orificios complementa las notas del ritual. La sencillez de los instrumentos no constituye una limitación; al contrario, demuestra una gran creatividad y los conocimientos de armonía y acústica que posee el pueblo totonaca."




¡VISITA PAPANTLA Y
CONOCE A SUS VALIENTES
VOLADORES!

PARA SABER MÁS: 
http://portal.veracruz.gob.mx/portal/page?_pageid=313,4306080&_dad=portal&_schema=PORTAL

jueves, 27 de enero de 2011

CON EL CORAZÓN EN MIS MANOS...




LECCE
(Fotografía de Fabio Caniglia)




Inmediatamente que llegué
bajé de la motoneta y me paré frente a ella.
Sí...
Tenía más de 10 años que no estaba en ese lugar
admirando su sobria y recia belleza.

De niño era usual verme ahí, frente a ella.

La añosa y hermosa puerta antigua
ejercía en mí una mágica influencia... 
En mis momentos de tristeza adolescente,
iba con el corazón en mis manos pidiendo un poco de tranquilidad.

La mayoría de mis amores juveniles,
también fueron escuchados por esa hermosa puerta
que, sin necesidad de hablar o decirme algo,
siempre me brindaba esa paz que tanto necesitaba mi alma.

Y hoy, la mujer que más había amado en mi vida
había partido dejándome solo con mi amorosa soledad.

No tuve otra opción más que recurrir a mi antiguo artilugio:
ir a buscarla...
posarme frente a ella para decirle y pedirle
que me dijera con su silente compañía lo que mi corazón clamaba a llanto.

Y sí...
héme aquí, respirando aires nuevos de paz y serena tranquilidad.

Mi querida amiga y compañera,
confidente de años de adolescencia y juventud,
nuevamente me había ofrecido su sobria experiencia
para no dejarse caer por los avatares de la vida misma.

Sí... me siento mucho mejor;
respiro profundamente agradecido 
porque una vez más, con el corazón en mis manos
ella me ha dado la paciente resignación al dolor en mi alma.




miércoles, 26 de enero de 2011

CORAZÓN NATURAL...




A  natural heart
(Fotografía de GLOCKENBLUME)



Una mañana aún de invernal amanecer,
repentinamente -y sin saber de dónde o por qué-
en una parte de la congelada hojarasca
surgió un hermoso corazón natural.

Era pequeño. Muy pequeño (a decir verdad).
Y sin embargo, -a pesar de lo asimétrico de su trazo-
era hermoso... ¡realmente muy hermoso!

La sutil escarcha marcaba finamente
ésa tan tenue y pequeña orilla 
de una figura no muy definida
pero llena de amorosa verdad.

¿Una rareza de la naturaleza misma?
Probablemente...
Mas, este pequeño corazón tenía dentro de sí,
contenida la más sublime muestra de amor.

Según se supo tiempo atrás,
una pequeña niña, justo en el lugar donde nació este corazón
quedó dormida bajo las nieves eternas
esperando la llegada de su buen amor.

Al tiempo y posterior a los funerales de la bella niña,
apareció esa forma un tanto extraña entre la congelada hierba.

Entonces la gente comenzó a decir
que era el corazón de la niña, puro como el cristal de hielo,
el que no quería dejar de estar en su lugar
por si alguna vez, ése maravilloso amor aparecía.

Y así es como cada vez en que el invierno nos llega,
aparece este pequeño gran corazón natural
con la historia de un cándido pecho anhelante,
el que aún espera la llegada de su sublime y virginal amor.





martes, 25 de enero de 2011

COLORES DE VIDA EN MALI...

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)

(Fotografía: Ferdinand Reus)

(Fotografía: Ferdinand Reus)

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)

(Fotografía: Mark William Brunner)

(Fotografía: Bruno Morandi)

(Fotografía: GOOGLE IMÁGENES)


¡COLORES DE VIDA EN MALI!