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martes, 24 de enero de 2012

Bajando la colina...




Coming down the hill
Fotografía de Stephen Heron




Nuevamente, como dentro de un sueño
el hombre aquél estaba ahí.

En realidad, parecía como si fuese parte de una pintura
o de alguna escena de película vieja...
o cuando menos algo así.

Me gustaba mucho ver la esa misma imagen
ya no sólo en mi mente
sino frente de mí...
porque en realidad, se percibía algo de mágico
en su interior.

¿Ya hablé del ave?...
No, creo que no;
pues sí, había siempre un ave revoloteando
en torno al hombre como queriendo decirle alguna cosa
o manifestar algún tipo de mensaje simbólico
en lo que yo veía.

No había un árbol;
no había cosa alguna más
excepto el seco pasto 
por donde el hombre aquél, caminaba incesante.

El aplomo de sus pasos y la serenidad de su rostro
eran parte de mi fascinación;

No recuerdo
-sinceramente-
cuántas veces en mis recuerdos añosos
y en mi expectante mirada,
lo visto se repetía una y otra vez.

Mi mirada se perdía en el horizonte
al ver que,
por más que caminaba el individuo,
no denotaba avanzar en lo más mínimo.

Nunca he creído en el significado de los sueños;
sin embargo, creo,
tendré que comenzar a pensar qué me querrá decir
esta visión tan recurrente que no me abandona
desde hace algún tiempo ya.

Lo que percibo (y más allá de eso,
me imagino en verdad)
es que el hombre camina cuesta abajo,
como si se tratase de bajar una colina...
o algo así.

También pienso que el ave aquélla,
lo único que proyecta es que el hombre 
no camina solo con sus pensamientos;
no.

Probablemente, me atrevo a decir,
es la señal que todos quisiéramos ver o advertir
de la presencia divina en nuestros días
guiando cada uno de nuestros pasos 
y acompañando silente, cada uno de nuestros pensamientos.

Pero ya tengo sueño...
y tendré que esperar a mañana, 
a que, tal vez...
ya sepa (o cuando menos, tenga una leve idea)
de qué me quiere decir este hombre
bajando lentamente la colina.






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