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domingo, 15 de enero de 2012

Una historia diferente...


DESCANSANDO...
Fotografía: Alfredo Garza



Don Jero estaba ahí, plácidamente sentado
descansando.

En esta ocasión, la historia era diferente:
Don Jerónimo (y por eso aquéllo de "Don Jero")
no tenía prisa alguna ni por irse a la siembra
o a la cosecha como era usual.

Tampoco tenía necesidad de andar corre que corre
para ir a ver las vaquitas y gallinas
que doña Maga, su mujer de hacía 60 años atrás,
toda la vida le había insistido en tener y cuidar
para luego, "escabechárselas" o venderlas,
según fuera el caso o la situación. No.

Ahora Don Jero, disfrutaba de un domingo agradable;
estaba tranquilo porque habían venido sus hijos del otro lado
y ellos, como buenos hijos,
le habían traído parte de sus ahorros
para comprarle un terrenito más grande
así como un tractorcito y una camioneta
pa'que se ayudara con unos cuantos chalanes en el campo.

Don Jero estaba felíz.

Sí.

Los muchachos le habían respondido bien
y ahora, a sus 80 años bien cumpliditos,
se sentía contento con su vida y con sus "a pesares"
porque el buen Dios Señor nuestro,
le devolvía de a poquito,
mucha felicidad con el regreso de sus hijos
¡y más aún con las nueras y los nietos
que no conocía más que por fotos
o por teléfono según fueran creciendito!

Así que esta historia,
ciertamente...
sí era una historia diferente.

De buenos hijos,
de buena tierra
y de buena semilla.

Ojalá muchos días de éstos,
fueran buenos para los muchos "don Jero"
de cualquier pueblito del mundo;
para que así, plácida y tranquilamente...
se pudieran -finalmente-
estar en el sillón descansando
ante el amor y la gratitud de los buenos hijos
por gracia de Dios.




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