Buscar este blog

jueves, 9 de febrero de 2012

Con el Sol Naciente en las venas...




Go to watch Miyako Odori Performance
Fotografía de Teruhide Tomori




Siempre he dicho que de japonesa no tengo nada;
de hecho, lo soy -todavía- en cuarta generación.

Y realmente es una circunstancia muy extraña en mi vida,
porque mi fenotipo, es decir, mis rasgos físicos,
son totalmente distintos de lo que podría ser un descendiente 
del Japón milenario en franco mestizaje con mis raíces mexicanas.

Ciertamente mi historia genética es bastante compleja:
mi mamá hija última del matrimonio entre un indígena oaxaqueño
y una señorita de ciudad hija de un japonés nacido,
según dicen, en Yokohama, Japón
casado con la hija de inglés con mexicana
y mi papá, hijo de un hombre descendiente de franceses y españoles
y una mujer hija de un refugiado santanderino (español)
casado con la hija de un descencendiente de italianos
y unido a hija de mexicanos.

¡Qué cosas porque el asunto no acaba ahí!
Mis hermanos y yo somos genéticamente iguales, podría decirse,
mas físicamente tan diferentes...

Y en realidad, es muy gracioso:
mi hermana muy parecida a mi madre
(cuyos rasgos japoneses cada día se evidencian
y se agudizan aún mucho más... 
amén de la estatura y su complexión física,
donde la única diferencia es que mi hermana tiene ojos grandes
así... tipo anime japonés y mi mamá los tiene
cada vez más rasgados como corresponde)
y mi hermano, quien sí tiene mucho de japonés físicamente
pero a quien confunden normalmente con hijo de italianos.

Mi padre es prácticamente
-y como le decían sus amigos de antaño-
un gallego gruñón (dicho con todo el respeto y aprecio
para mis queridos amigos de Galicia)
porque de verdad, ¡es pinto y parado, como decimos en México!
En estatura, color de piel y por supuesto sus facciones...

Y hablando ya concretamente de mí,
¿qué poder decir?...
Siempre creen que mis padres son de origen judío o español,
aunque también me dicen que si soy árabe o turca
(precisamente por las facciones y el tipo físico que tengo)
donde me ven cara de todo, menos de mexicana...
¡ni mucho menos con algo de japonesa en las venas!
Casi una radiografía de mi padre...
pero con algún gen -por ahí-
africano (me imagino, ja...) 
¡porque me fascina todo lo relativo a la hermosa tierra africana!


Sin embargo, es impresionante tratar de entender 
cómo funciona la genética en las personas;
somos todos -considero y me atrevo a decir-
en prácticamente todo el mundo,
el resultado de la maravillosa mezcla entre razas y culturas.


Porque segura estoy de que no solamente en México
sino en muchísimas partes del mundo,
la historia que estoy platicando se repite una y otra
y otra e infinidad de veces...


Y ésa es la riqueza de la cultura entre los pueblos:
el enriquecimiento que, de los arraigados valores culturales
y de tradiciones o costumbres ancentrales
que de una o de otra manera, podamos evidenciar o practicar
se fusionan una vez más para realmente construir el mestizaje
al que millones de personas pertenecemos 
y al cual, dignamente representamos.


Así que...
si por ahí alguien nos comenta su historia genética
(y sinceramente no le creemos mucho 
porque físicamente no lo representa)
recibamos de buen talante su confidencia
¡porque quien estoy escribe es el vivo retrato del mestizaje que vivimos!


Éste es el mundo que nos está tocando vivir
donde somos parte de un vasto y universal mosaico cultural
pletórico de riqueza en su gente por doquier...
¡disfrutémoslo siendo orgullosos de lo que somos y simbolizamos!







Publicar un comentario