Buscar este blog

sábado, 18 de febrero de 2012

De nuevo sin tí...





Fotografía:
Cortesía "EL CABLE AZUL"
(Autoría: Paz Hernández Páramo)




"Es muy fácil decirlo...
pero no es fácil entenderlo
ni mucho menos aceptarlo.

No.

¡No! Y mil veces no."

El hombre sentando ahí,
imperturbable...
(hasta decir basta)
tenía ya un buen rato con ese gesto,
con esa mirada perdida...
incluso, hasta ausente (diría yo).

Cualquiera que lo viese
no se atrevería ni por equivocación,
a interrumpirle o a intentar sacarlo
de ese ensimismamiento voluntario,
porque parecía que, a pesar de ser absurdo,
hasta a gusto se sentía con sus introspecciones
porque se dejaba llevar por sus pensamientos
y reclamos intrapersonales,
rayanos en lo incongruente e ilógico.

Sin embargo solamente él sabía
lo que en su interior estaba ocurriendo
porque todo era relativo a ella.
Sí... a ella.

En realidad, no sabría -con exactitud decirlo-
encontrar los últimos por qués mas,
otra vez la había perdido.

El hombre consumido por sus propios cuestionamientos
seguía ahí sin cambiar en absoluto
la expresión tan impenetrable del rostro.

De ese rostro suyo
que, tan sólo con el sonido de la voz amada
pareciera que cobraba vida infinita
con la esperanza en el brillo de su mirada.

Sueños.
Mil y un sueños.

¿Planes?
También y muchos...
es más, todos a decir verdad.

La vida...
Su vida...
La de ambos y para el fin de la existencia
se había truncado y de tajo.

Con un simple olvido traducido en días,
semanas e incontables meses ya...
todo se había ido a la basura.

Al caño;
sí...
todo al caño...
al lugar donde lo que no sirve o nos estorba
tiramos a placer
-y hasta con satisfacción
y alegría-,
por deshacernos de aquello vuelto
un lastre en nuestras vidas.

Y ahora...
sabiendo que la vida sigue su curso inexorable,
él se encontraba ahí,
vacío, seco...
como desorientado...
porque nuevamente estaba sin ella,
sin la poderosa razón de su existir
aún asumiendo que era la lógica culminación
a una serie de errores por él cometidos
mas nunca aceptados.

Y sí...
el momento se llegó.
Lo que pensaba
jamás llegaría
lo tenía ahí, impotente
y de hijonos postrado:
Ella se fué.
Se cansó.
Y aún amándolo infinitamente...
tomó la decisión de dejarlo con las manos vacías
y el corazón irremediablemente destrozado.

Porque la vida es así:
una y mil veces ella perdonó todo...
ausencias,
presencias,
jugueteos,
devaneos;
burlas y hasta traiciones...
pero su amor era tan fuerte que finalmente perdonaba.

Y ahora él se encontraba ante el espejo de sus equívocos,
sumido en la más terrible soledad
y en la más carcomida responsabilidad innegable
con la tristeza de un adiós anunciado
y las esperanzas rotas en sus manos.

...
......

Levantó el rostro -finalmente y después de mucho tiempo-
y se abrazó a su propia alma diciendo para sus adentros:
"de nuevo sin tí...
y ahora sí, para el resto de mi vida en solitario"...

Y respirando profundamente,
encendió un cigarrillo
y comenzó a caminar pausado,
saliendo lentamente del lugar.





Publicar un comentario