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domingo, 4 de marzo de 2012

EL OJO (que todo lo ve y...)... -Fotografía de MALIA LEÓN-


El ojo
Fotografía: Malia León




Siglo XXV.

Anecdotario del vigilante:
Se nos ha dicho que no tenemos que hablar
más allá de lo permitido;
sin embargo, nuevamente el ojo ha hecho de las suyas
y debo tomar nota de todo ello
para reportarlo inmediatamente...

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Segunda fecha de la nueva ley que impera
en todas las ciudades y poblaciones circunvecinas
en el entorno próximo a la ciudad capital;
nada puede ser, hacerse, pensarse
e incluso, imaginarse,
sin que EL OJO, tenga conocimiento de ello.

(Se tenía conocimiento en añosas lecturas
de centurias atrás
dentro de la primitiva civilización que poblaba
los valles, los pueblos y hasta la cima de las montañas,
que, se habían dado algunos visos premonitorios
como en la novela de un autor bastante antiguo
llamado George Orwell que, a futuro
se impondrían sistemas de vigilancia como el que ahora,
en estos tiempos de Dios (y del OJO)
nos tienen perfectamente cuidados y controlados)...

Sin embargo, en los últimos días
mi actividad como vigilante
-como uno de los tantos que existimos para ello-
se ha visto un poco entorpecida por algo inusual:
EL OJO que todo lo vé y todo lo asume como propio,
ha estado haciendo cosas totalmente fuera de lo habitual.

Quiere ver más de la cuenta.
Sí.
¡En verdad!
¡Quiere ver y estar en todo...!
Hasta en aquellos momentos que afortunadamente
aún tenemos un poco de privacidad,
EL OJO quiere enterarse de todo.

Y es muy molesto para mí,
tener que estar al pendiente de sus travesuras;
porque también tengo que ver y tratar de enterarme
de todo cuanto EL OJO ahora quiere saber y conocer.

Alguna vez se pensó legislar acerca de los nacimientos;
sí... los nacimientos,
es decir, de los bebés que podrían nacer
o los que se tenía derecho a tener
(valga la expresión tan tonta, pero así decía ese intento de ley).

Afortunadamente no prosperó.
Mas, ahora, esta faceta curiosa de EL OJO
me hace pegar rabietas y hasta ruborizarme...
¡porque quiere estar presente
cuando se hacen los bebés!
Dizque para saber...
¡Si, claro!

Mas, el tiempo se agota
y debo entregar a mi relevo el anecdotario;
tiene días que cree que estoy loca
y que anoto cosas que EL OJO nunca haría...

Pero bueno...
debo dejar todo listo para mi compañero;
por fin tendré unos minutos en paz
sin tener que sufrir con las locuras de este ojo curioso....
¡y mañoso, qué...!

Aunque...
a decir verdad,
hay algo que me preocupa:
necesito ir al baño para... bueno, para eso
y además tengo que quitarme el uniforme, pero...
yo estoy segura de que EL OJO estará ahí
tratando de saber ahora,
lo que es la anatomía femenina...
entonces...
mmm...

Creo que mejor trataré de no encender la luz
porque...

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Fin del anecdotario (de este día, claro)...







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