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martes, 13 de marzo de 2012

Sorprendida....




Be amazed
Fotografía: Elle Photography



La sangre se le agolpaba toda en la parte baja de la nuca;
una emoción indescriptible, recorría todo su cuerpo...
de manera sigilosa,
sentía la presencia de alguien que se aproximaba...
Y ella se sentía temerosa... 
totalmente temerosa.

Se arrepintió de haber tomado esa calle
para llegar a su casa, a pocos minutos 
de donde se encontraba.

Un estremecimiento le acompañó incesante:
alguien la estaba siguiendo
desde que bajò del autobús
calles atrás de ese lugar por donde,
presurosa, caminaba a pasos agigantados.

Tratando de dominar sus nervios
y evitando -a toda costa-
que su rostro denotara su miedo creciente...
tomaba aire entrecortada. para intentar normalizar
precisamente su pulso y su propia respiración.

"Ya falta poquito... sólo un poquito más,
ya pronto vas a llegar... tranquila, tranquila..."...
(en sus pensamientos, era lo que trataba de decirse
para no caer en el juego de quien deseaba atemorizarla
siguiéndola en silencio, varios minutos atrás).

Sin embargo, no pudo más...
antes de llegar comenzó a correr...
¡y quien la seguía también apretó el paso
para evitar -tal vez- que ella se pusiera a salvo!

Sin darse cuenta, 
con las prisas
no se fijó por dónde pisaba;
como todos los días se vestía muy formalmente
ese día también llevaba tacones muy altos
que le impedían caminar con seguridad...
y al pasar por un pequeño hoyo,
el tacón se le atoró 
haciéndola caer completamente de bruces
sin que sus manos pudieran hacer nada
al estrellarse sobre el sucio y polvoriento pavimento.

Ya con la sensación de sentirse perdida
y totalmente a merced de su acosador,
ella creía morir en un instante...
llorando se tapó el rostro y suplicaba que por favor
quien la seguía 
(y a quien ya sentía casi casi
con la respiración en la nuca)
no le hiciera ningún daño o la lastimara ni por equivocación.

Cuando más miedo tenía
(esperando ya, sinceramente, 
el primer ataque
del individuo aquél)...
una sonora carcajada la desconcertó 
e hizo que, quitando los brazos del rostro,
mirara hacia atrás buscando la cara del temido atacante...

Una traviesa mirada acompañada 
de una hermosa y alegre sonrisa
fueron la imagen con la que se encontró:
"¡Sorpresa, Eugenia!..."...
(escuchó para sus adentros)
mientras un hombre joven de su edad
y completamente divertido
le estiraba los brazos en señal de ayuda y auxilio 
para que ella se levantase.

"¡Tonto, Enrique... me chocas!"...
Fue la respuesta enojada de la chica adolorida
(y más que nada, avergonzada de todo el teatrito
que acaba de pasar pensando que alguien la seguía
para lastimarla o hacerle algún tipo de asalto)
mientras de un empujón lo hacía a un lado,
ante las carcajadas del muchacho que seguía riendo
e intentando ayudarla.

Ya, más tranquila y relajada,
la chica se dejó ayudar por su joven amigo quien,
intentando hacerle una broma,
sin ninguna malsana intención comenzó a seguirla.

Y carcajada a carcajada,
finalmente pudo hacer que la muchacha se incorporara
mientras él intentaba ya no reír más 
para que ella ya no se enojara;
y así...
a lo lejos se podían advertir las dos figuras:
la de la muchacha muy bien vestida pero cojeando
y caminando descalza, con las zapatillas en la mano
sostenida por los brazos de un joven entretenido
por las muecas de dolor y desesperación de su amiga...
entre reclamos del uno al otro
como para hacerse responsables de tal desastre.

Afortunadamente, 
esta historia breve tuvo un final felíz:
donde los dos amigos seguían bromeando
con el malentendido de un supuesto acosador
hacia una nerviosa chica que no pudo evitar
salir golpeada en toda esta funesta situación.








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