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miércoles, 9 de mayo de 2012

Con el corazón atado a tí...





En (candado) a tí...
Fotografía de Cote76






Siempre lo dijimos:
nuestro amor era totalmente a prueba de todo.


Siempre sonreías...
(así como siempre me gustaba verte hacerlo)
y para mis adentros,
eras la cosa más hermosa que pudiese yo ver en ese instante.


El tiempo pasó;
la vida hizo lo suyo y tristemente,
nos llevó a cada cual a un camino distante y disímbolo
en nuestras vidas.


Tu sonrisa...
Siempre llevo presente la magia de tu cálida sonrisa
dibujada con líneas suaves en tu rostro
cuanto escuchabas el sonido de mi voz.


Mi amor...
mi vida y mis manos
que otrora estaban toditas ellas llenas de tí,
de golpe y de tajo,
quedáronse sin motivos 
en lo más profundo del corazón
para intentar descubrir una nueva mañana en solitario.


Éste corazón por mí y por tí
sabido tan tuyo,
súbitamente fué arrancado 
y violentamente olvidado.


¿Qué sucedió?...
De repente todo acabó.


Y mi vida... tan de tí por siempre,
ahora pende de casi nada;
de un sólo gesto
o de una sola mirada que pudiese darme
un viso...
un pequeñito atisbo...
de cuán grande fué nuestro amor
y de que todavía es y permanece...
y que aun y a pesar de cosas mil,
me sigues amando y sigue vivo en tu interior.


Con mi corazón atado a tí,
a tu risa y a tus ojos...
a tu enorme sonrisa
y a tu cálida mirada.


Con el corazón encadenado a tí.
A tu hombro incondicional
y a tus sabias palabras de hombre vivido
y alma cándida y transparente como de niño.


Con mis latidos tras tu respirar
y con mis esperanzas puestas
en nuestro amoroso ayer...
con el ansioso anhelo
de verlo proyectado
a un venturoso mañana 
pero siempre junto a tí.







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