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lunes, 23 de julio de 2012

Ése recurrente y sanguinolento sueño...




Fotografía:
Google Imágenes



Mi mismo sueño otra vez:
la sensación sanguinolenta y salada de todas las veces
invadió toda mi boca.


De hecho, ése sabor tan peculiar
que tiene la sangre, 
comenzó a irse rápidamente 
por toda la garganta.


Uno...
Uno a uno iba yo desprendiendo mis dientes.


La misma y habitual rutina
(desde que era yo una niña)
me encontraba ya realizando:
con la punta de mi lengua,
suave y húmeda...
iba yo empujando mi diente
-o mi muela-
hasta lograr botarla por completo.


Y luego,
el que sigue y el sigue y el que sigue...
hasta así llegar a todas mis muelas
-donde las piezas que más me dolía perder
eran tanto mi muela que debió haber
dado paso a una del juicio inexistente
como mi muy preciado diente de leche
(y sí... a pesar de mis muy añosos 41 de vida,
en verdad)-.


Y así...
este sueño recurrente
se sigue presentando una y otra y otra vez;
y lo que más vívido tengo,
son el sabor a sangre 
y la calidez de esa salada y sanguinolenta
sensación húmeda en mi boca.



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