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miércoles, 4 de julio de 2012

NO SOY Y NO QUIERO SER 132...




Fotografía: 
GOOGLE IMÁGENES




NO SOY 132...


Ni 133 ni ningún otro número manipulado y tergiversado
por los tentáculos de la corrupción y de la política malentendida.


No soy uno más de los jóvenes sorprendidos
en su ingenua inocencia
al creer que de verdad, podían ser parte 
del nacimiento de una especie de liberación;
de participar en la gestación
de un movimiento limpio y puro
como alguna vez lo fuera
el aire aquí, en el ombligo del mundo
hace muchos muchos años atrás.


No quiero que mis hijos crezcan bajo la errónea idea
de que realmente existen Mesías que, 
con el corazón en la mano,
sinceramente y sin artilugios,
van a reivindicar las injusticias y la pobreza
y que con engaños los envuelven
para ir cercándolos mezquinamente hacia orientaciones
políticas e ideológicas que ni siquiera entienden o comparten.


Yo también fuí joven e idealista;
yo también soñé con encabezar un movimiento...
una revuelta social o cuando menos, intelectual
que sacudiera las almas, 
que reoxigenara los candados oxidados del clasismo,
de las élites mal intencionadas 
y de las concertacesiones preconcebidas.


A mí también me duelen los contrastes sociales;
las extrapolaciones intelectuales y las inconsistencias educativas.


Me indigna el que todo un país
sea objeto de hilarante burla
con los salarios exorbitantes
de la mediana y alta burocracia,
cuando la marginación y la pobreza extrema 
crecen desmesuradamente
robándose los sueños arrebolados
de toda una incipiente niñez y juventud.


Me llena de impotencia y coraje
el que nuestro sistema educativo
vomite cientos de miles de "egresados universitarios"
que no podrán tener un empleo digno y bien remunerado,
amén de que, finalmente,
engrosarán las filas de los analfabetas funcionales en el país.


Me entristece cómo han engañado a estos muchachos;
en verdad, es triste el verlos ahí...
convocando juntas,
reuniendo gente para ir a mítines
o a marchas equívocas.
Movilizando recursos hasta personales
para ir a protestar...


¿Protestar?...
¿De qué, por qué, contra quién o para qué?...
Ni siquiera ellos lo tienen muy claro:
primero sencillamente por el derecho de expresarse;
luego antipeñistas y posteriormente antijosefinistas.
Evidentemente, la balanza se inclinaba hacia el mesiánico hombre
que pareciera ser la panacea a todos los problemas
con su propuesta de república amorosa.


Mas no debiera haber sido así;
si de entrada, de origen -quizá- 
ya se hubiese concebido de esa manera,
perfecto; todo claro y todo en orden.
Pero no... 
Con engaños no;
¡con mentiras y con artimañanas, no!


Y por eso no soy 132.
Y por todo eso no seré más 132.


Porque los han engañado;
los han manipulado...
los han usado como agitadores sociales,
tal como sucedió en días pasados en una conferencia/debate
aquí, en Orizaba...
cuando los analistas políticos 
(Leo Zuckermann y Macario Schettino, a saber)
se enfrentaban a gritos de ¡¡¡FRAUDE, FRAUDE!!!
de unos cuantos chiquillos con cartulinas garabateadas
con el ya otrora y mal entendido 132.


No era un mítin político;
tampoco una asamblea partidista...
vamos, ni siquiera una rendición de cuentas
de algún gobernante.
No.
Era simplemente una conferencia que pretendió ser un debate
para incidir en la concientización de la situación electoral 
de estos días, ante las elecciones presidenciales.


¿Y entonces?...
¿Seguiremos alentando los sueños de opio 
de miles de jóvenes utilizados con maldad y oportunismo
por entes perversos que únicamente buscan
la conquista absoluta de sus sueños de poder y gloria?
Y que conste... que no soy peñista, ni tampoco panista.
¡Por supuesto, mucho menos parte
del gran teatro de un peón que sirve 
a los intereses del cacicazgo más grande que ha existido
en México y Latinoamérica, en el nombre y el rostro
de una mujer que se dice maestra!


Lo siento...
Lo lamento mucho pero así...
no soy,
no quiero ser...
ni nunca más soñaré con ser 132.





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