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lunes, 27 de agosto de 2012

La vida marginal...





MAPUTO -Avenida marginal-
Fotografía de DANIELE 
(Marge00)



Como cada año,
nuevamente hice mi viejo viaje acostumbrado.

Pareciere como si la vida ahí mismo,
se hubiese quedado impasible y congelada;
con rostros añosos pero con la misma desesperanza,
la gente ahí se agolpaba para ver si algo de la ayuda
de los grupos humanitarios podía ser para ellos
o para alguien de sus populosos barrios o familias.

Ciertamente,
la vida marginal a la que cientos de niños -envejecidos por el hambre-
estaban ya, por descontado, condenados...
hacía lo suyo y lo propio,
como en cada viaje hecho por mí y por mis (en aquellos años)
jóvenes amigos y compañeros de aventuras sin fin...
se hacía presente una y otra y otra vez.

Rostros.
Semblantes con el deterioro del alma 
reflejado en sus inexistentes sonrisas;
cuerpos envueltos en ropas multicolores pero desgastadas...
como desgastadas tenía también,
los espíritus casi yertos que acompañaban
las pocas ganas de seguir viviendo.

Así era por una vez más,
el mismo paisaje urbano;
la misma pobreza citadina...
en aquélla marginal vida
que día con día, 
tenían que vivir y sobrevivir,
las personas que no conocían más que la fuerza
de la cruel existencia que parecía signarles
y seguirles de por vida.

Y nosotros una vez más...
fuimos, vimos y tratamos de ayudar
embarcándonos en nuestros sueños de opio
de que con eso sería suficiente
para regodear nuestros corazones egocéntricos
por hacer más que suficiente
y tratar de planear nuestra aventura del año próximo.

¡Qué pobreza de espíritus la nuestra!


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