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domingo, 2 de septiembre de 2012

El celeste azul del cielo...




Bajo este cielo azul celeste
(Fotografía de Noah's Mirror)


Realmente el celeste azul del cielo,
parecía signar el amor promisorio de los dos amantes.

Jóvenes...
Impetuosos; 
ingenuos y sumamente amorosos.

Los dos amantes hacían sentir -y pensar-
que nada existía en derredor suyo.
Efectivamente (en su mente y su corazón)
nada.
No familia, no problemas... no nada.

Y el cielo que, del cotidiano
(en esa región tan llena de humedad y nubarrones)
se parecía encapotar,
-como bien se dice en el argot taurino-...
ahora se veía clarito y azul azul por todas partes.

Ellos sabían que no tenían mucho tiempo; 
lo que suele suceder con historias entre dos familias,
era a su vez, su misma triste historia.

Y regaños,
problemas,
prohibiciones,
castigos y sanciones...
nunca fueron lo suficientemente gravosos
como para detener el torrente de emociones
y de sentimientos que avivaba su amor.

Y por eso...
debían darse tiempo
agotando hasta el último segundo
de esa escapada agónica y temeraria.

Y también por la misma razón,
el cielo lleno de bendiciones
parecía premiarles dándoles unos minutos más
de azulosa y tranquila felicidad...
para que así
no desperdiciaran el poco tiempo restante,
al correr ante las primeras gotas necias e imprudentes...

Juntos...
por unos minutos juntos sin nadie ni nada más...
ante el amoroso cobijo del celeste azul del cielo
y con la esperanza de, algún día,
poder gritar ante los cuatro vientos
la gran verdad de su amor sincero y puro...
deseando que sus familias,
finalmente pudieran comprender tanta felicidad infinita.



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