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martes, 25 de septiembre de 2012

El reflejo de la imagen del espejo...




In the mirror 2
Galería de fotos de 
Delia Hernández


El espejo de ella es fuerte,
duro y también muy grande; 
su grandeza radica en la gran fortaleza 
que se ha construido desde lo más hondo de su ser.

Se alimenta día a día de la imagen triunfadora 
que resulta de la riqueza vivencial que le otorga la vida.
Es enérgico e imbatible...
mas a ratos se trastoca y se sensibiliza;
permea su solidez cierta  humanidad 
que le hace interiorizarse humilde y amoroso...
sin embargo, su misma rigidez e inflexibilidad
no le permiten mostrar la frágil vulnerabilidad de su lastimado ser.
Anhela ser amado ya que, se sabe y se asume
con ésa gran capacidad para darse y brindarse...;
mas, cauto y receloso, sólo refleja la apariencia de frialdad
e indiferencia con que se muestra ante la vida misma
de quienes se rodea.

El espejo de ella es sensible...
se guarda para sí esa maravillosa experiencia
de poder enternecerse con la sonrisa de un niño...
esconde en lo más recóndito de su corazón,
su búsqueda ansiosa del concepto amar...
que ya no como conceptuación, 
sino como circunstancia obligada 
de la naturaleza del ser y del existir
que necesitan su complementariedad y materialización.

Su frenesí abruptamente se detiene...
de golpe, tajantemente...
cuando comienza a notar que ya no puede permanecer impasible;
le molesta, le lastima, le horroriza la sola idea 
de perder el control de su esencia amorosa
y vibrantemente humana...

Perder el control de ésas variables humanas llamadas sentimientos,
sensaciones y emociones es algo que no está contemplado
en su racional y muy organizado proyecto de vida...
no se permite, ni por equivocación, sentir y hacer sentir...
y si por descuido, algunas letras escapan de su discurso 
desenfadado y sin complicaciones,
retrocede...
se retracta y se reconstruye...
porque así es y así siempre ha sido.

Ese espejo es muy receloso... muy desconfiado;
siempre a la expectativa,
siempre tasando,
siempre midiendo...
Porque al final del camino, la circularidad obliga al retorno...
al inicio...
al fin...
al punto de origen...
a la génesis y a la conclusión de sí mismo:
es un ser lleno de miedos
y quizá -y muy probablemente-
su mayor temor sea el aceptar que es capaz de amar...
libre, sin ataduras... 
sin prejuicios...
sin desconfianzas ni pensamientos recelosos.

...Simplemente amar y por fin,
ser amado...
sin restricciones, sin apariencias...
sin horarios, sin medida.
Pero el espejo de ella no se atreve... 
y es tan grande su necesidad de vivir 
lo que es una entrega total, 
que se refugia en las líneas de otros,
en los versos de otros...
en los poemas de otros.

Su madurez y racionalidad le colocan en posición difícil
y tímidamente lo único a lo que en su vida podrá atreverse
es a esbozar tiernamente...
aunque no de frente, sino bajo la protección que le otorga
su mismo anonimato... 
un "te extraño"...

El espejo de ella vuelve a su hermetismo.
A su egoísmo y a su duro e inflexible egocentrismo.
No cede ni cederá.

Se reconforta sabiéndose de alguna forma, 
de alguna extraña manera, 
orgulloso y soberbiamente como alguien querido y anhelado...
porque como siempre, querrá que vayan hasta él
y toquen las puertas de su escéptico corazón;
no será capaz de él, atreverse a ser quien se pose cerca,
muy muy cerca de las trincheras infranqueables de la razón de su ser....
que quizá no sea la imagen que proyecta finalmente,
ése espejo de ella.

El espejo muere de amor por la imagen
y la imagen no sabe qué hacer...
juntos se vuelven uno:
materia y esencia...
la materia del espejo de ella
y la imagen que refleja, 
siempre se sabrán unidos, vinculados...
no podrán imaginarse el uno sin el otro...
y sin embargo, 
condenados están a permanecer así:
juntos, siendo uno en materia y esencia...
pero tan lejanos como el cielo lo está del profundo mar.

Solamente,
en ése mágico momento del reflejo...
el amor del espejo de ella y la evocada imagen que tanto añora...
podrán entregarse...
fusionarse...
y hacer realidad su tan soñada perpetuación de vida.
Triste y melancólicamente,
sólo en ése mágico momento...



Texto original publicado en el suplemento
"HOJAS SUELTAS" 
de la Revista EXLIBRIS
editada por la Comunidad Morelos,
en su número 5 correspondiente a la edición del 
30 de julio del año 2002
Orizaba, Veracruz.
México.



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