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martes, 18 de septiembre de 2012

Nuestro Nacionalismo: ¿en decadencia?...




¡VIVA MÉXICO!
15 de septiembre, día de gloria nacional...
(Fotografía de Delia Hernández)


Para cualquier ciudadano de cualesquier punto geopolítico, el hablar de su Patria, el hablar de su Nación, debiera ser cuestión obligada... y ciertamente, gustosa y orgullosamente necesaria.

Sin embargo, me es sumamente preocupante el que, día con día y al paso de los años, evidenciamos mayor desapego para con nuestra historia -que, acepto, ha sido manipulada y vapuleada por gente que trabaja a destajo... es decir, que el que más escribe (y bajo las órdenes de los intereses del gobierno en cuestión) y para todas las cuestiones nacionalistas y patrióticas.

Muchas de las veces, criticamos y cuestionamos que en países vecinos, la bandera -el mayor y más grande símbolo patrio para cualquier Nación- la utilicen hasta en ropa interior y demás; sin embargo, a pesar de tan grande afrenta (cuando menos, para mi anquilosado concepto de Nacionalismo y de respeto absoluto hacia la Enseña Nacional -bandera-) también reconozco que su sentido de Nacionalismo es -tristemente- quizá mucho mayor que el nuestro como mexicanos.

Por cuestiones culturales y de patrones conductuales y sociohistóricos que devienen desde tiempos añosos de la Conquista Española y posterior colonización por parte de los hispanos que, en cantidades cuantiosas, se hicieron presentes en la vida de los antiguos indígenas aztecas, nahuas, totonacas, toltecas, tlaxcaltecas y demás (únicamente por mencionar los primeros que se me vienen al pensamiento) el mexicano tiende a ser malinchista. Sí, aunque no nos agrade leerlo ni mucho menos asumirlo o tratar de comprenderlo, así es.

Y no digo somos, porque yo no me considero así.

No obstante, siempre que tengo oportunidad de hablar al respecto de este tema tan importante y prioritario en los asuntos de la Cultura Ciudadana y Cultura Nacionalista de un país como el mío (México, a saber)  observo las reacciones tanto de mis alumnos de secundaria -porque trabajo tanto con niños preadolescentes -o "pubertos" como bien defienden ellos ésa etapa de transición entre la niñez y la adolescencia que están viviendo- como de los muchachos de bachillerato (preparatoria), de maestros, padres de familia y de, por supuesto, mis hijos.

Siempre les digo a todos los niños y muchachos que el ser nacionalista no es cuestión de modas o de momentos de algidez en la actividad deportiva de una país, como suele suceder cuando hay Olimpiadas, Mundiales de Futbol o cuando pelea algún boxeador famoso (como actualmente sucede cuando hay encuentros boxísticos de Saúl "el canelo" Álvarez) o cuando hay partido de la Selección Mexicana de Futbol.

No.

El sentido nacionalista, debe aflorar a cada momento de la vida nuestra.

Cuando formamos una familia; cuando asumimos con total responsabilidad las funciones de un trabajo.
Cuando con compromiso real realizamos nuestra labor docente con la plena convicción de que estar contribuyendo al engrandecimiento de nuestro país o nación, formando gente útil a la sociedad, con valores y con ejemplos de vida entregada al trabajo honesto y al tratar de contribuir en la construcción de un lugar mejor para vivir y pervivir.

No es utopía hablar de valores patrios.

Tampoco lo debiera ser, el siempre tratar de hacer nacer el amor hacia nuestra Patria.

Pero no.

Es raro ya, que todos canten el Himno Nacional en los Homenajes a la Bandera que todos los lunes, en las diferentes escuelas de los diferentes niveles educativos, hacemos.

De hecho, más raro es que sepan la letra completa del Himno sin cambiar el sentido de alguna frase o palabra.

No creo que el Nacionalismo como tal esté en decadencia; lo que está en decadencia es el sistema de valores en los que está sustentada la esencia de la vida posmodernista de nuestros días.
El valor material o económico se ha superpuesto a todo lo demás que, antaño, era preponderante o primordial en todo ser humano... los valores humanos.

La calidad moral del individuo también tristemente se está diluyendo ante la banal existencia de los intereses globalizadamente económicos y mercadotécnicos.

Y por todo lo anterior, deberíamos tener más acendrado el apego hacia lo que significa la Patria nuestra... donde también, debiéramos hacer nacer en nuestros hijos y alumnos, el amor hacia la extensión territorial a la que pertenecemos, con todo nuestro bagaje de historia y de riqueza cultural y social, así como étnica y folklórica.

El Nacionalismo no debe -nunca- estar en decadencia... siempre y cuando induzcamos a los nacientes mexicanos (o de la nacionalidad de que se trate con su respectivo país) a que amen por sobre todas las cosas a su Bandera, a su Himno y a su gloriosa nación.







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